Una mosquifactoría y obras con martillo percutor en la playa de Gandia


Un martillo percutor comienza a las ocho de la mañana a taladrar. Camiones con toneladas de escombros se agolpan a la espera de cargar. La prohibición de obras en verano en la playa, del 1 de julio al 31 de agosto, no se cumple porque ''nadie encuentra la ordenanza'' según ha denunciado una vecina. Y encima les instalan una ''mosquifactoría''.




 

Una mosquifactoría y obras con martillo percutor en la playa de Gandia

Hubo un día donde un rumor por la playa de Gandia se convirtió en ordenanza, o en respeto, o en sentido común. A unos se les aplica a otros no. A unos se les dice que existe a otros que no la encuentran. Sea como fuere, las obras pesadas en la playa de Gandia en plena temporada turística todos tienen claro que están prohibidas. Entiéndase temporada turística julio y agosto. Todos lo entienden, menos el Gobierno de Gandia tan dado últimamente a aplicar algunas ordenanzas a raja tabla y que permite que estas obras, con licencia, se realicen.

¿Se imaginan los días de verano desde las ocho de la mañana el taladro hidráulico de una excavadora martilleando el suelo y un edificio mientras se despierta cualquier día de verano? ¿Se imaginan ese ruido todo el santo día mientras que durante el invierno o a partir de septiembre no hay problema?

Y se ha quejado. Y ha presentado escritos. Y le han llamado. Y le han hecho ver que se interesan. Pero esta vecina, armada con un teléfono móvil, graba cada día el calvario que ella y muchos vecinos sufren en la turística playa de Gandia. El delito: ir a veranear en verano. Esos fantásticos dos meses tan excelentes para las obras.

Lo más curioso de los que pronto saldrán a decir que no hay ordenanza, que no está clara, que no la encuentran, y todas las demás negaciones, solo hay que echar mano de hemeroteca y se comprueba como los meses cambian a un político.

El coordinador de Urbanismo, Vicent Mascarell, señalaba hace escasos meses, acuérdense cuando el derribo del edificio Choc que estaba pegado a Mi Desanso, que el gobierno de Gandia ''ha esperado hasta bien entrado el invierno para derruir el inmueble y evitar que una obra de este tipo se produzca en momentos en que hay más población en la playa o se prevé la llegada de turistas''. Bien, ahora parece que no le importan ni los turistas ni los vecinos de la calle Mare Nostrum

Una de las vecinas afectadas, Julia Ramos, ha explicado a Cope-Onda Naranja que la semana pasada, a raíz de la denuncia pública de lo que están padeciendo estos vecinos recibió una llamada del concejal Mascarell, concretamente el pasado jueves, preguntándole a la denunciante si se habían paralizado ya las obras.

La vecina contestó a Mascarell que sí, que se habían parado las obras. Y ahora entiende Julia Ramos que, ello fue para que reflexionaran a quién votar el domingo dado que, pasadas ya las elecciones generales, la maquinaria pesada ha comenzado a taladrar sus cerebros acústicamente.

Y encima les instalan lo que denominan ''una mosquifactoría'' al colocar en pleno verano un contenedor lleno de agua para minimizar el impacto del polvo de la obra.

Aquí tienen uno de los vídeos de lo que soporta diariamente Julia Ramos y decenas de vecinos más...

Otros municipios imponen multas por realizar obras pesadas en verano. Municipios turísticos se entiende. Su normativa limita los trabajos de obra pesada entre el 1 de julio y el 15 de septiembre. Las infracciones a la normativa local podrían ser sancionadas con multas de 90 a 3.000 euros.

Un ejemplo la ordenanza municipal de Calp, la ejecución de obras o movimientos de tierra se suscribirán al horario prestablecido. Es decir, las intervenciones de maquinaria pesada, como cimentación por pilotes y el uso de retroexcavadoras en funciones de martillo están ''terminantemente prohibidas''.

Así pues, juzguen el vídeo para que comprueben el calvario que sufren estos vecinos y lo que, muchos de nosotros sufriremos, con la entrada y salida de camiones bañera con toneladas de escombros, polvo, acceso por aceras, estacionamiento reservado de seis metros y demás historias que conlleva una obra de estas características en plena temporada turística y veraniega para algunos, excepto para quienes legislan.