Las primeras piezas del Claustro de la Valldigna llegan a Valencia


El consell califica el traslado como un ‘día histórico’




 

Las primeras piezas del Claustro de la Valldigna llegan a Valencia

El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, presidió este jueves la recepción de la pieza del Claustro Alto del Palacio del Abad del Real Monasterio de Santa María de la Valldigna, en el Palau de la Generalitat. El conseller de Cultura, Educación y Deporte, Alejandro Font de Mora, calificó el traslado del Claustro de la Valldigna desde la finca del Canto del Pico en Torrelodones hasta su ubicación original en el Monasterio de la Valldigna como "un hecho histórico de recuperación del patrimonio de la Comunitat". Font de Mora consideró el inicio de las obras de desmontaje como "un día histórico por un doble motivo, primero porque vamos a recuperar una de las obras arquitectónicas e históricas más importantes de la Comunidad Valenciana, a lo que se añade -dijo- el valor sentimental del regreso de una pieza fundamental del Monasterio de Santa María de la Valldigna".

 

Más de la mitad de las 283 piezas que conforman el Claustrillo Alto del Palacio del Abad ya se ha desmontado de la finca de Canto del Pico de Torrelodones "sin grandes dificultades" y se prevé que en unas semanas se hayan trasladado ya en su totalidad al Monasterio de La Valldigna para reintegrarlos en su lugar original, tras su restauración, en un plazo de tres meses, antes de Semana Santa, según señaló el arquitecto conservador del cenobio y autor del proyecto, Salvador Vila.

Vila ofreció esta explicación en el acto de recepción de uno de los capiteles y de la ménsula lateral del claustrillo que tuvo lugar en el Palau de la Generalitat presidido por el presidente, Francisco Camps, quien destacó que la recuperación de la arquitectura del pasado muestra a los valencianos "el camino que hay que seguir en el presente y en del futuro".

Al respectó, Vila explicó que la mayor dificultad en los trabajos de desmontaje, que se iniciaron el pasado día 10, es que están encontrando más elementos metálicos entre los sillares de los que en un principio se pensó, que por la oxidación aumentan de volumen y producen roturas, por lo que deben extremar las precauciones.

Del mismo modo, expuso que las "dificultades reales" provienen de que se trata de desmontar un claustro de 650 años de antigüedad, formado por diez arcos góticos, que entre 1920 y 1926 ya sufrió un desmontaje "con los medio técnicos de la época" para ser trasladado a la finca del ´Canto del Pico´, situada a una altitud que "no le corresponde" al estar a 1.100 metros sobre el nivel del mar.

Por ello, indicó que los mayores daños que han registrado los sillares son consecuencia de haber estado más de 80 años a la intemperie en un clima "muy diferente" al mediterráneo de su ubicación original, a 30 metros de altura y al lado mar, y que las piedras de arenisca de las canteras de Barxeta y Buscarró soportan mal ya que las propias de la sierra madrileña son de composición granítica. Por tanto, manutuvo que hay que "tener cuidado para que no se fraccionen y deterioren" en el proceso. 

No obstante, garantizó que las piezas se trasladarán "con todas las precauciones de seguridad" en camiones no de gran tonelaje ya que recordó que el acceso a la finca del ´Canto del Pico´ es "bastante difícil" y en unas semanas estarán todas en el Monasterio de la Valldigna, en cuya rehabilitación el Gobierno valenciano ha invertido 9 millones de euros.

Vila, que lleva trabajando en la restauración de este cenobio valenciano desde 1983, destacó que es "un sueño" haber iniciado el desmontaje de este "elemento emblemático" tras superar el proceso administrativo que se han visto complicado por tratarse de trasladar un elemento de un monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC) a otro conjunto con esta misma consideración. 

Al respecto, destacó que "en los últimos tres años" es cuando "más trabajo se ha hecho" y en ese sentido destacó el trabajo realizado por la Dirección General de Patrimonio de la conselleria de Cultura, que es dijo, "de las que más ha trabajado para conseguirlo". El expediente de traslado se abrió en agosto de 2005 y no fue hasta el 3 de enero de 2007 cuando el Ayuntamiento de Torredolones concedió la licencia de obras.

Regalo de tradición

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, destacó que con este traslado "los valencianos tienen la suerte de recibir un regalo del pasado y de la tradición, pero también la obligación de seguir trabajando por el futuro de la Comunitat". "Con esta recuperación la arquitectura del pasado dice a los valencianos adelante, este es el camino que hay que seguir en el presente y futuro", agregó.

Camps agradeció la colaboración de Fecoval, entidad que financia el traslado, y felicitó a los alcaldes de La Valldigna por la recuperación de este conjunto patrimonial, así como al secretario general de Unesco en España, los responsables de la Fundación Jaume II el Just y de la conselleria de Cultura, todos ellos presentes en el acto,  y a "todos los que están haciendo posible este sueño".

Al respecto, señaló que "el pasado nos da el impulso para continuar haciendo grande la Comunitat" y de hecho recordó que hace un mes también se presentó la recuperación del patio del Embajador Vich que coinciden, dijo, "con un momento de prosperidad para los valencianos, que tienen un Estatuto renovado, fuerte y con ambición de futuro".

En este sentido, explicó que el Claustrillo "habla de los albores  de la edad dorada del Reino de Valencia", mientras que el patio del Embajador Vich "se refiere también a una época de foralidad en la Comunitat, ambición y sobre todo de el pasado de los valencianos arquitectónicamente restituido". "Son puntos de relevancia --dijo-- para seguir trabajando en el proyecto colectivo que es la Comunitat Valenciana".

Historia

El Real Monasterio de Santa María de la Valldigna fue fundado en 1298 por Jaume II el Just, y hasta la exclaustración de los monjes cistercienses a raíz de la desamortización de Mendizábal fue un centro de poder e irradiación de cultura en la Comunitat. Entre sus abades destaca a Roderic de Borja, que posteriormente se convirtió en Alejandro VI.

El expediente para trasladar el Claustrillo se inició en agosto de 2005, y fue aprobado por el Consejo de Ministros mediante Real Decreto 12/2006 del 13 de enero y posteriormente, el 22 de marzo de 2006, la Consejería de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid autorizó patrimonialmente el proyecto de reintegración del claustrillo alto del Palacio del Abad.

Ese mismo año, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Torrelodones aprobó la concesión de la licencia para el desmontaje del Claustrillo del Abad y el pasado 3 de enero de 2007 el Ayuntamiento de Torrelodones concedía la licencia municipal de obras, el último trámite para su traslado.