Reclaman 26.000 euros de luz por una plantación de marihuana alquilada


Una eléctrica reclama 26.300 euros a la titular del contrato de suministro que alquiló la vivienda a una persona que la destinó a laboratorio de marihuana. La Guardia Civil halló lámparas de calor, extractores y aires acondicionados. El alquilado detenido y ahora la dueña de la casa debe pagar lo defraudado.




 

Reclaman 26.000 euros de luz por una plantación de marihuana alquilada

En los últimos meses están siendo habituales las incautaciones de verdaderos invernaderos de cultivo, secado y corte de centenares de plantas de marihuana en viviendas particulares. Eléctricas y Fuerzas de Seguridad están recomendando a quienes alquilan viviendas que cumplan con ciertas obligaciones sino quieren verse inmersos en problemas como el que le sucede a una vecina de la comarca que alquiló su casa y ahora tiene un problema de 26.300 euros.

La Guardia Civil registró una vivienda que una mujer tenía alquilada en un municipio de la Safor y los agentes hallaron 350 plantas de marihuana, 30 lámparas de calor, transformadores, aparatos de aire acondicionado, de extracción de aire así como todo lo necesario para suministrar agua y luz a la plantación. El morador de la vivienda en ese momento fue detenido por la Guardia Civil de Oliva.

La propietaria de la casa había alquilado la misma a una persona quien había convertido la vivienda en un laboratorio de marihuana. Ahora, una compañía eléctrica reclama a la dueña el pago de una factura de 26.300 euros en concepto de suministro eléctrico (las lámparas de calor, los aires acondicionados, etc) dado que es la cuantía que estima que se ha defraudado a la eléctrica al haber conectado la luz de forma clandestina.

Aunque esgrima el contrato legal de alquiler y explique la dueña que ella no ha consumido la luz, el titular del contrato con la eléctrica es el responsable del consumo del suministro, por lo que se debería haber cambiado el nombre.

Está claro que, en las facturas que recibía la mujer y pagaba no se contemplaba el defraudamiento de fluido que cometía su inquilino, de lo contrario de hubiese dado cuenta en la factura mensual o bimensual. Pero el inquilino, se valió se la confianza y se conectó para no levantar sospechas, de forma fraudulenta al suministro. De esta forma eludía que figuraran los vatios en la factura de la propietaria o que la empresa detectara un exceso de consumo en un contador habitual. Así que optó por defraudar el fluido y ahora quien debe pagar es la titular del contrato que lo defraudó. Luego, si lo desea, lo puede reclamar a quien alquiló la vivienda y que fue detenido por la Guardia Civil.