Veinticinco años de la muerte del Doctor Mut, un pionero en traumatología


Todavía hay gente mayor que cita la residencia de la Tercera Edad como la antigua Clínica del Doctor Mut. Sin duda, un personaje de Gandia que hizo historia y trató a miles de pacientes de toda la comarca de la Safor.




 

Veinticinco años de la muerte del Doctor Mut, un pionero en traumatología

Se cumplen hoy 25 años de la muerte de uno de los referentes médicos de Gandia y la Safor: Don Tomás Mut. Todavía hoy hay gente en Gandia y comarca que se refiere a la residencia de la Tercera Edad ubicada en la calle Pintor Sorolla como la antigua Clínica Mut. Aunque nacido en Sanet y Negrals (Alicante) su vinculación con Gandia le vino de siempre siendo incluso titular de la Casa de Socorro del Ayuntamiento de Gandia y siempre, a través su Clínica mantuvo colaboraciones con el Instituto Nacional de la Seguridad Social, el INSS, siendo punto de referencia en traumatología sobre todo en el boom de los años sesenta y la incursión del vehículo en la sociedad gandiense y comarcal, prestando un servicio público que muchos sobre todo la gente mayor todavía recuerda y le recuerda a sus hijos. No había fractura abierta que se le resistiera siendo pionero en la utilización de los novedosos clavos. Llegó a ostentar el título de Colegiado de Honor del Colegio de Médicos de Valencia.

Su arraigo en Gandia fue tal que no le dio la espalda a las instituciones sociales y culturales de la época, participando activamente de ellas y granjeándose así el aprecio social para una persona que destacaba por su carácter perfeccionista y su seriedad profesional pero al mismo tiempo, si lograba despojarse de la bata, se convertía en un ciudadano más con quien compartir horas de charla culta y variada recordando siempre sus orígenes y las miles de anécdota que atesoraba en los más de cuarenta años ejerciendo. Solo la pintura le evadía del intenso trabajo del día a día, encontrando poco tiempo para desarrollar su otra pasión, la del lienzo y el pincel.

Sin duda alguna, un buen día para recordar la figura de quien fuera nieto de médico, hijo de médico y padre de médico. Momento también para recapacitar si merece el olvido de los más jóvenes. Para no perder esa memoria debería engrosar la lista de nombres a calles como antes lo hicieran el Doctor Melis, o el Mestre Villar. Otra cosa sería repasar si Don Carmelo París, aunque exista la calle dels Paris, o Don Paco Pastor Mulet y sus inseparables perros, también corren el peligro de quedar en el olvido dado que las nuevas generaciones no saben quiénes fueron y qué lograron.