La mirada curiosa de una realidad con nombre de mujer en Tinduf


El fotoperiodista Àlex Oltra inaugura una exposición en la sala de Dones del antiguo Hospital de Sant Marc, junto al Museo Arqueológico de Gandia  (MaGA).




 

La mirada curiosa de una realidad con nombre de mujer en Tinduf

Es una persona curiosa. Muy curiosa. Le viene de familia, pero a través de ese ojo curioso traslada a quienes contemplan su obra de arte, la que antaño se plasmaba en papel fotográfico de Kodak, a lugares y sensaciones que cautivan a quien las mira y analiza.

No és un fotógrafo al uso. Es más bien un fotoperiodista. Se rebela con su arma preferida, la imagen, contra quienes no respetan al ser humano. Se ha curtido en mil batallas con miles de disparos armado solo con dos objetivos, el de la cámara y el de su visión particular de la vida. Ha viajado y ha vivido lo que nos quería contar a través de sus imágenes. Y lo hace cada vez que se cuelga la cámara y aprieta el disparador.

Esta vez no son imágenes conocidas para servirlas a compañeros de la profesión. Esta vez se trata de un Àlex Oltra comprometido con la imagen y con los protagonistas. A partir de hoy viernes y hasta el 30 de abril muestra sus trabajos en el antiguo Hospital de Sant Marc, junto al Museo Arqueològic de Gandia, el MaGA. Y precisamente lo hace en la sala de Dones de este antiguo hospital gandiense pegado al colegio de las Carmelitas.

Será coincidencia o no, pero en esa sala de Dones se expone la obra de otras mujeres, las saharauis, y en estas instantáneas recogidas entre arena del desierto y promesas incumplidas, Àlex Oltra nos traslada en una treintena de imágenes al papel de la mujer real, al de la refugiada en un campamento a la espera de una vida (si la hay) mejor o simplemente digna. Imágenes de rostros y manos curtidas, de madres y mujeres sin derechos, con la única libertad del paseo y la contemplación de las estrellas y los atardeceres.

Sin duda una exposición que vale la pena verla y no porque está hecha allí por uno de aquí, sino porque Àlex Oltra y su curiosa mirada le trasladan a uno a un lugar y unas condiciones que sí que existen. Solo por eso, merece la pena compartir su mirada a través del objetivo. Ojalá cumpla el suyo toda mujer que allí vive.