Gandia comienza la retirada, por decreto, de las grúas de obras abandonadas


Unas grúas que llevan más de una década sin revisiones, mantenimiento o inspecciones donde los vecinos aguantan sobre sus cabezas y casas 10.000 kilos en el aire a expensas de la meteorología.




 

Gandia comienza la retirada, por decreto, de las grúas de obras abandonadas

El Ayuntamiento de Gandia ha comenzado a retirar las grúas de las obras abandonadas y que presentan un serio peligro para los edificios colindantes así como para las personas debido a la falta de mantenimiento y revisión. Aunque sobre todo los problemas se producen durante los meses de invierno, sobre todo a consecuencia de los fuertes vientos, ahora tras el proceso administrativo que conlleva retirar una grúa pesada de estas condiciones, el consistorio gandiense se ha puesto, y nunca mejor dicho, manos a la obra.

Estos días, tal y como ha señalado el coordinador de Urbanismo en Gandia, Vicent Mascarell, se ha dado cumplimiento al decreto de retirada de una grúa de obra que llevaba una década paralizada en la calle Sant Ramón, en pleno distrito del Raval.

Mascarell ha recordado que retirar una grúa no se hace de hoy para mañana por muchas quejas que se hayan presentado dado que conlleva una serie de documentación que no es nada fácil. Se debe iniciar un expediente, localizar a la empresa que por norma general suele haber quebrado o está en concurso de acreedores, buscar algún responsable y cuando todos esos plazos han concluido sin resultado se puede decretar de oficio que se quite la grúa, es decir, la ejecución subsidiaria de la orden de retirada y localizar a una empresa que la retire.

Tras la de la calle Sant Ramón, en el Raval, el propio Mascarell ha señalado que se continuará con otras que hay en Gandia, Grau y playa, siendo prácticamente una decena las existentes durante años.

No hay que olvidar que muchos vecinos, bien en escritos al ayuntamiento bien a través de las redes sociales han denunciado la situación de este tipo de grúas abandonadas. El problema surgiría cuando, por la falta de mantenimiento, supervisión e inspección, uno de esto elementos cuyas piedras de contrapeso suelen pesar unos 2.000 kilos (10.000 kilos en total), cayera desde esa altura bien la piedra bien la estructura metálica y causara daños personales. Ahí sería cuando, aunque la empresa haya quebrado o ni exista, cuando comenzarían a quitarse las culpas todo el mundo. Afortunadamente, el Gobierno de Gandia ha tomado cartas en el asunto y se ha puesto serio en una cosa que debería tener fecha de caducidad, es decir, si la obra lleva paralizada medio año o un año, se procede a su desmontaje todo ello antes de que desaparezcan las empresas y/o sus socios.

En las fotografías, de Vicente Lucio, una de las grúas retiradas en el distrito del Raval de Gandia.