El peligro de los patinetes con tobogán comienza a preocupar


El verano pasado fueron las sobrillas y los horarios. Este ya apunta al verano de los patinetes. El año pasado, Cope-Onda Naranja y el periódico 7 y Medio Noticias destapaban la ocupación ilegal de sombrillas en primera línea de playa sin que hubiera persona debajo de ella, tal y como marca la ordenanza. Y se lio parda. Vídeos y televisiones nacionales se hicieron eco de la noticia. Ahora, ya son dos los casos que advierten de la peligrosidad de los nuevos patinetes de la playa de Gandia.




 

El peligro de los patinetes con tobogán comienza a preocupar

No en balde, el verano pasado se tuvo que rescatar a 40 bañistas que el poniente había arrastrado mar adentro. Nueve patinetes no podían regresar a la orilla y se tuvieron que emplear a fondo los efectivos de la Cruz Roja y de la Policía Local de Gandia. En cada uno de ellos viajaban entre cuatro y seis personas. Ya se puso de manifiesto que los patinetes eran de plástico y expertos advirtieron que el tobogán hace de resistencia contra el viento y fue lo que impidió a los bañistas regresar a la orilla.

Ahora que comienza el verano vuelve a estar en la palestra la peligrosidad de estas embarcaciones. El año pasado, José (nombre ficticio), alquiló junto a tres amigos, todos ellos menores de edad un patín a pedales en la playa de Gandia. El “fósforo” de Cope-Onda Naranja relata que “cayó desde el tobogán con el resultado de sufrir un traumatismo dorsal y craneal, con pérdida inicialmente de conciencia y memoria que, afortunadamente, recuperó a posteriori”.

Relata el padre del menor que, estando en el servicio de Urgencias del Hospital Comarcal Francesc de Borja, le explicaron que “el verano anterior, otro niño sufrió un accidente similar con peor resultado. Tuvo que ser trasladado a la Fe e intervenido de las vértebras cervicales, estando dos meses hospitalizado y con secuelas de por vida”.

El padre de José, siempre según su versión, presentó hoja de reclamaciones ante la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) y le contestaron que remitían el asunto al departamento de Turismo del Ayuntamiento de Gandia “donde, al parecer, cayó en la papelera”.

El 19 de julio de 2016 el padre del menor en cuestión presentó un escrito dirigido a la Alcaldía de Gandia “advirtiendo de la peligrosidad que supone estar en lo alto de un tobogán que está oscilando, moviéndose en vaivén, y resbaladizo” quedándose además de que alquilen “estos elementos de probada peligrosidad a menores de edad no acompañados por adultos”.

Así las cosas, continúa el relato de este padre, “esta es la fecha en la que no he recibido contestación ni del ayuntamiento ni del departamento de Turismo, y esos artefactos vuelven a estar amenazantes en la orilla de la playa de Gandia”. El padre del menor señala que está seguro de que “si en un parque o jardín de Gandia hay un tobogán que se balancea o está mal anclado u oscila y alguien lo denuncia, automáticamente el departamento correspondiente pone rápida solución a fin de evitar accidentes. Y en este caso, el consistorio o no se entera porque no le llegan las noticias ni las instancias o no quiere intervenir”.

Este “fósforo” de Cope-Onda Naranja lamenta que el refranero pueda tener razón al no haber “dos sin tres, o a la tercera va la vencida, y tanto va el cántaro a la fuente… en la que alguien después se lavará las manos”.

Un año de quejas

El 25 de agosto del año pasado, publicó Cope-Onda Naranja la carta de una vecina de Ciudad Real llamada Pepa Benavent, veraneante de la playa de Gandia. Y en ella expresaba su descontento con el servicio de patines a pedales. Reclamaba la posibilidad de alquilar patinetes sin tobogán dado que éstos son más peligrosos.

Muchos echan de menos los patinetes normales de hace años que no eran tan peligrosos y eran mucho más resistentes. Ahora, solo resta que no vuelvan a suceder episodios como los narrados por los afectados y que no sean noticia por algo que ya está afectando a diversos usuarios.