Kentucky: El otro turismo que no se ve en la playa de Gandia


La noticia de portada del periódico gratuito 7 y Medio Noticias de esta semana aborda los problemas en esta urbanización gandiense.




 

Kentucky: El otro turismo que no se ve en la playa de Gandia

Dos meses. Eso es lo que ha transcurrido desde que Cope-Onda Naranja diera a conocer el calvario por el que atraviesan los vecinos de Kentucky, en la playa de Gandia, una urbanización ubicada en un lateral de la carretera Nazaret-Oliva. Es el otro turismo de la playa de Gandia. El que no se ve pero también existe. El 7 de junio, hace dos meses, los vecinos denunciaban a través de la 90.6 FM la okupación de chalés a través de mafias. Y advertían al mismo tiempo que aquello era un polvorín a punto de convertirse en un gueto, en un barrio marginal de chalés, adosados y pareados asaltados donde sin luz, agua, y mala salubridad empiezan a formar parte del paisaje de estos vecinos.

Caminar por algunas calles de Kentucky ya comienza a ser peligroso. Nadie estaciona sus vehículos delante de las casas okupadas. Comienza a imperar la ley del asaltante como vértice a un problema que cada día que pasa se acrecienta. La Policía se remite al Ayuntamiento de Gandia y el consistorio dice que es un tema policial y judicial. Eso sí. Los okupas, las drogas y la prostitución, la tienen que aguantar los vecinos junto al deterioro de esas viviendas usurpadas, así como la de todo un barrio que fue elegido y pagado para descansar y habitar con normalidad.

Pero no solo asaltan los chalés de bancos e inmobiliarias sino que además ya comienza a existir una red que lo controla, una especie de mafia que alquila, cobra y recobra a terceros dichas viviendas permitiendo así entrar en las diferentes casas. Son del banco pero la entidad ni se entera que viven en ella. Tampoco que se cobra por ella. Tal vez cuando consiga venderla, cosa que será harto complicado habida cuenta que está okupada y destrozada, se percatará del problema. Pero mientras dura, el problema real de delincuencia lo tienen los vecinos mientras los organismos competentes se van pasando la pelota.

Una solución, señalan algunos pasa simplemente por aplicar la ley. Se hacen campañas contra el mosquito tigre pero en unos adosados hay una piscina con agua estancada y sucia, luego la campaña en la playa de Gandia no sirve de nada porque nadie obliga a nadie a limpiar esa piscina. Los propietarios de los adosados sean quienes sean pagan IBI y demás impuestos, por tanto, deben ser responsable también de la limpieza, decoro y buen estado del inmueble; o del vado; o con una simple inspección o simple informe de la entidad suministradora de energía eléctrica ver que carecen de luz y agua potable, por tanto es inhabitable… pero eso que parece a simple vista lógico es lo que reclaman estos vecinos que sufren a diario esta situación y que, ahora en verano, se ve mucho más aumentada.

Perros sin control, collar, correa y potencialmente peligrosos se pasean por alló y ladran todo el día a modo de vigilante del chalé; sótanos inundados; escándalos, gritos y violencia a cualquier hora del día; ocupación de la acera y la calle intimidando a los vecinos para que no pasen por ella y así día tras día.

Llama también la atención el caso de una pareja de okupas relacionados con las drogas, según denuncian vecinos, que fueron desalojados de la segunda línea de la playa de Gandia, cerca del puerto, con motivo de la carrera del 10K de 2017 producida el 26 de mayo y que han recalado en Kentucky. Otros, cuando rompían la cerradura de una de las viviendas, los vecinos alertaron a la Policía. Cuando llegaron los agentes, ya estaban dentro de la vivienda tras romper el bombín los asaltantes y ya no pudieron hacer nada. Por último, hay quien cultiva sus plantas de marihuana en el balcón exhibiendo sus macetas.

Es el otro turismo de la playa de Gandia que no se ve, el que hay todo el año en Kenctucky y al que nadie sino le pone remedio puede acabar deteriorando la zona.