Gatos callejeros causan molestias a veraneantes de la playa de Gandia


Llevan años aguantando a una decena de gatos callejeros campando a sus anchas. Son vecinos de la playa de Gandia, fósforos de Cope-Onda Naranja que han manifestado a 7 y Medio Noticias su malestar por la proliferación de estos felinos que se cuelan en viviendas, paren gatos en jardines comunitarios y son alimentados todos los días en la vía pública, llenando de restos tanto las calles como las zonas donde se encuentran.




 

Gatos callejeros causan molestias a veraneantes de la playa de Gandia

Redacción


Según los fósforos, estas colonias de gatos rondan varias calles y parques de la playa de Gandia sin control alguno por nadie, más allá de la mujer que se autodefine como “gatera” que es lo que se viene a denominar ahora voluntaria felina, que los alimenta a diario. Los vecinos desconocen si están vacunados, esterilizados o qué ocurre cuando se esconden en jardines comunitarios, casas privadas o en el interior de vehículos estacionados, o si tras hurgar en la basura pueden transmitir enfermedades.

No se trata de un gato o tres sino de una manada que, sobre las ocho de cada tarde, cuando llega la mujer que los alimenta en plena calle y les llena vasijas con agua y pienso, salen y llenan calles y parques por donde acude la voluntaria felina a bordo de su vehículo. Es más, los gatos callejeros conocen el vehículo dado que nada más llega salen todos en manada para buscar la comida subiéndose incluso al coche de la voluntaria felina.

Una de las fósforas, que residen en un primer piso de apartamentos en la playa de Gandia ha denunciado a Cope-Onda Naranja que tiene que dormir con las persianas bajadas dado que los gatos trepan y se cuelan en su vivienda sigilosamente por las noches. Así las cosas, explicaba que “un día abrí la puerta de casa y me vi un gato callejero sobre la mesa del comedor. Y allí estaba mirándome fijo. Intenté ahuyentarlo pero no hizo caso. No podemos estar viviendo a expensas de si entra uno y siete gatos por el balcón o la ventana del apartamento. Esto es insoportable” señala una de las vecinas afectadas.

Otra, por el contrario, lamenta que debajo de los vehículos estacionados en la vía pública se coloque vasijas dando de comer a los gatos callejeros cuando lo normal sería que acudiera el servicio de recogida y se los llevara dado que son gatos callejeros o que la voluntaria los acogiera en su casa. Una de las gatas parió y sus gatos estuvieron en un jardín comunitario durante días.

El problema se repite todos los años y la colonia de gatos callejeros ya se ha instalado en la zona lo que no gusta a muchos de los propietarios de apartamentos o vecinos que, cuando salen a la calle, ven las manadas de gatos así como las sonoras peleas entre ellos con aullidos así como los restos de comida al alimentar animales en la vía pública o hurgar en las basuras.

La voluntaria felina apela a que el Ayuntamiento de Gandia le ha dado permiso, incluso exhibe un carné a quienes protestan, y reparte con su coche comida y bebida para gatos callejeros en parques públicos y calles. Ello afecta a los propietarios de viviendas que ven cómo multitud de gatos corretean por la calle sin ninguna garantía llegando incluso a meterse en sus viviendas.

De lo que se quejan estos vecinos de la playa de Gandia es que tengan que aguantar los gatos callejeros por el interior de sus terrazas o viviendas, así como la suciedad que dejan, o la salida en estampida de sus lugares ocultos cuando llega la voluntaria felina.