Quince años de cárcel para Salvador Carbó por asesinar a su padre en El Real


Le propinó una paliza a su padre y le hundió el cráneo a puñetazos. Lo hirió de tal gravedad que murió en el hospital varios días después. Ahora el parricida ha sido condenado como autor de un delito de asesinato con alevosía.




 

Quince años de cárcel para Salvador Carbó por asesinar a su padre en El Real

Salvador Carbó ha sido condenado por un Jurado Popular a 15 años de cárcel como autor de un delito de asesinato al matar a su padre, de 84 años, aquella noche del 24 de junio de 2016 en su vivienda de El Real de Gandia.

El jurado ha aplicado al asesino la atenuante analógica de intoxicación etílica aunque cuando cometió el brutal crimen tenía sus facultades cognitivas y volitivas alteradas pero solo de forma leve, por lo que se ha considerado probado que fue el autor del crimen y que además actuó consciente de sus actos a pesar del esfuerzo de la defensa en demostrar que no lo era y por tanto solicitaba la eximente completa.

Salvador había estado años viviendo en Mallorca, donde trabajaba como encargado de jardinería del ayuntamiento. Regresó a Gandia supuestamente para votar en las elecciones de aquel año. Y lo hizo en casa de un amigo por varios días. No obstante, tan solo un día después de pisar la península acudió a casa de su padre y le propinó una brutal paliza que acabó con su progenitor ingresado en estado grave en el hospital. Falleció a los varios días a consecuencia de los puñetazos que el parricida le propinó en el cráneo.

La víctima era una persona muy conocida y querida en El Real de Gandia dado que estaba estrechamente ligado al Real de Gandia Club de Fútbol, del que fue uno de los fundadores y socio hasta los últimos días de su vida. De hecho, los más de 50 años de militancia futbolera le valieron días antes un merecido homenaje por parte de los realeros.

Ahora, a Salvador Carbó lo han condenado a 15 años de cárcel como autor de un delito de asesinato con alevosía dado que el parricida no dio posibilidad a su víctima para defenderse al atacarle de forma sorpresiva y con el agravante de parentesco.