La procesión Diocesana llena de fervor y religiosidad las calles de Gandia


Combinación de atuendos, capas, colores y báculos para ver cómo se representa en cada localidad la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Granaderos; largas capas para caballeros y damas; esculturas en miniatura; solemnes pasos entremezclados con devoción de quien exporta a otra localidad su Semana Santa; verónicas a pie de calle y promesas rotas por el arrastre de cadenas; “Cristos” del Perdón y la Pasión; devoción marinera y del interior; todo ello amparado por el calor, en una noche gélida, de las calles del centro histórico y de la gente que la presenciaba.




 

La procesión Diocesana llena de fervor y religiosidad las calles de Gandia

Impresionante. Ni el frío pudo con la espectacularidad de la riqueza de la Semana Santa de la Diócesis de València. No era una procesión al uso, era más que un Viernes Santo, con permiso del Santo Sepulcro, pero la de ayer fue la procesión de las procesiones, la religiosidad y el fervor de una ciudad y una pasión elevada al máximo como colofón de un año cultural increíble para Gandia. Las Hermandades se implicaron, las de casa y las de fuera, las de cerca y las de lejos, hasta tal punto que ayer Gandia sí fue la verdadera capital del turismo religioso.




Unos cinco mil cofrades de todas las edades participaron en esta solemne procesión que cautivó tanto a quienes participaban como al público que, a pesar de las bajas temperaturas, no quiso perderse este acontecimiento religioso y cultural que hizo ayer de Gandia, la capital del turismo religioso.




Bandas de tambores y cornetas al completo; interpretación de música religiosa al más alto nivel; tambores y percusión al unísono con instrumentos que no se habían visto jamás en Gandia; imágenes espectaculares que nada tienen que envidiar a la imaginería de Gandia y que se pudo comprobar la riqueza que hay en la Diócesis de València; combinación de atuendos, capas, colores y báculos para ver cómo se representa en cada localidad la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.





Granaderos; largas capas para caballeros y damas; esculturas en miniatura; solemnes pasos entremezclados con devoción de quien exporta a otra localidad su Semana Santa; verónicas a pie de calle y promesas rotas por el arrastre de cadenas; ''Cristos'' del Perdón y la Pasión; devoción marinera y del interior; todo ello amparado por el calor, en una noche gélida, de las calles del centro histórico y de la gente que la presenciaba.





Sin duda alguna, no se sabe si esto se volverá a repetir o tendrán que pasar 35 años más hasta que regrese la Diocesana a Gandia, pero la de ayer fue una de las procesiones más solemnes y enriquecedoras de cuantas se han realizado en la capital de la Safor en las últimas décadas.





El concejal de la Semana Santa, Ciro Palmer, no podía esconder su satisfacción ayer desde la tribuna central donde junto con la alcaldesa de Gandia, Diana Morant; la presidenta de la Junta Mayor, María José Martí; la Madrina, Paqui García; y demás autoridades civiles, militares y eclesiásticas presenciaban la procesión.





Cinco horas de desfile, desde las cuatro y media de la tarde hasta las nueves y media, según puntos de la procesión, y con un frío que muchos nunca olvidarán. Como tampoco olvidarán lo que vieron. Sin duda alguna, una oportunidad única para conocer más la Semana Santa, la nuestra y la de todos.