Juicio al panadero de Palmera acusado de matar a su cómplice en Miramar


Arranca el juicio contra José, panadero de Palmera, sobre el que pesa la acusación de haber dado muerte a su cómplice, Rafael, en una caseta de Miramar, prender fuego a la vivienda, trasladar su cadáver y abandonarlo en un camino de Oliva próximo a Forna y Pego. José ha negado que tuviera intención de matarlo, reconoce que agredió a Rafael y que lo tiró a un huerto tras taparle la boca con una cinta.




 

Juicio al panadero de Palmera acusado de matar a su cómplice en Miramar

El Fiscal reclama una pena de 12 años de cárcel para este panadero por un delito de homicidio con la atenuante de intoxicación etílica. En el escrito de acusación del Fiscal se señala, con carácter provisional, que José D. T. P., de 37 años de edad, sobre las diez menos cuarto del 19 de abril de 2016 fue a una caseta ubicada detrás del polígono de Miramar en la que vivía Rafael M. Una vez allí, se inició entre el acusado y Rafael una discusión debido a la participación en ambos en otros hechos delictivos y unas manifestaciones que el segundo había realizado ante la Guardia Civil.
En el transcurso de la discusión, con ánimo de causarle la muerte o, al menos aceptando la posibilidad de que dicho desenlace se produjera debido a la brutalidad de los golpes, José comenzó a agredir a Rafael. José propinó a Rafael –continúa el escrito de acusación del Fiscal- numerosos puñetazos y golpes dirigidos principalmente a la cabeza y el tórax causándole un politraumatismo cráneo-facial y torácico con embolismo graso sistémico que le causó la muerte.

Ayer miércoles, comenzó el juicio en la Audiencia de València, ante un Jurado Popular y en donde José ha reconocido una discusión con Rafael, que le agredió pero que no tuvo intención de matarle. De hecho, relata el acusado, en un momento de la fuerte discusión la víctima se golpeó contra la pared y que se marchó, dejándolo vivo.

El traslado de la víctima en la furgoneta, la sangre hallada en su interior, la confesión ante los agentes de la Guardia Civil y la declaración ante el juzgado número 2 de Gandia, se contradicen ahora con la versión ofrecida ayer en el juicio dado que José explicó que no tenía intención de matarle, que ls puso una cinta en la boca para que no chillara y que tras cogerlo se lo llevó a un huerto y lo tiró por un terraplén.

Los hechos que ahora se enjuician ocurrieron el 19 de abril de 2016 (ver noticia en Cope) cuando, la madrugada del día siguiente, José se saltó un control de la Guardia Civil en Oliva. Se puso nervioso y al verle la sangre en sus manos y en la furgoneta fue detenido. Al día siguiente explicó a los agentes que, supuestamente, había asesinado a su amigo tras una discusión relacionada con un botín de un supuesto robo así como una denuncia que iba a interponer el fallecido por las discrepancias en el reparto del botín de varias empresas de la Safor. El crimen se cometió en una caseta de Miramar que, posteriormente fue incendiada para borrar las huellas y el supuesto autor de la muerte de Rafael, lo subió a una furgoneta y llevó el cadáver de Miramar a Oliva en busca del Camí de Forna, donde en un paraje recóndito próximo a la Font del Rubiol y lindando con el término de Pego se deshizo del cuerpo. Tras ser detenido José en el control y tras permanecer en los calabozos explicó a los agentes lo ocurrido.

Ahora y desde ayer miércoles, un Jurado Popular debe decidir su culpabilidad o no en los hechos que se le imputan. La Fiscalía pide 12 años, con el atenuante de embriaguez; la acusación particular que representa los intereses de Rafael, la víctima, pide 18 años de cárcel para José al calificar los hechos como asesinato; y la defensa del panadero reclama la libre absolución de su patrocinado al no ver delito alguno.