Bellreguard homenajea a Fernando Seguí en el campo de Mauthausen-Gusen


Era el preso 9699. Y era de Bellreguard. El alcalde, Àlex Ruiz Gadea, un profesor y 5 alumnos del instituto Joan Fuster se han desplazado hasta Austria para rendir homenaje en Mauthausen-Gusen a su vecino Fernando Seguí




 

Bellreguard homenajea a Fernando Seguí en el campo de Mauthausen-Gusen

Bellreguard ha rendido homenaje a Fernando Seguí el preso número 9699 de Mauthausen (Austria) quien encontró la muerte en el campo de concentración de Gusen. El alcalde de Bellreguard, Àlex Ruiz Gadea, cinco alumnos y un profesor del IES Joan Fuster han formado parte del contingente valenciano -junto con los institutos de Pego, Xàtiva, Morella, Bunyol y Turís- que el sábado conmemoraron el 73 Aniversario de la liberación del último campo nazi en el cual participó, por primera vez, un presidente de la Generalitat, Ximo Puig, junto con la consejera de Justicia, Gabriela Bravo.

Para el alcalde de Bellreguard, ''es una cuestión de justicia y reparación democrática hacia un bellreguardí y una familia que defendieron la libertad hasta las últimas consecuencias''. Además de la representación institucional, Ruiz recuerda que ''la familia de Seguí vivía puerta con puerta con mi abuela y fue a través de su historia cuando descubrí el horror y el ejemplo, porque la hermana de Seguí, Vicenta, fue la primera mujer concejala durante la República, y acabó desterrada''.

En colaboración con Amical Mauthausen, la delegación escolar ha sido la más numerosa nunca enviada desde tierras valencianas, conformada por 35 alumnos acompañados por los profesores y los alcaldes de las localidades participantes. Desde el viernes, además de encuentros con estudiantes italianos y franceses, la expedición ha visitado la exposición permanente del castillo de Hartheim; la casa de Anna Pointner, donde los republicanos escondieron las fotos del campo de Mauthausen y el monumento que la recuerda; el Memorial y el tunel de Ebensee; los de Bergkristall; el Memorial y aquello que resta de Gusen, como el crematorio, la antigua puerta de entrada al campo, convertida en una casa particular así como algunos barracones originales convertidos en viveros; así como el memorial de Mauthausen, la estación, las instalaciones del campo, la exposición permanente y la macabra escalera de la cantera.