Obituario: Se apagó la voz de les albaes, gracias por ella Ferrandis


La Capilla está instalada en el Tanatorio Mondúver. El entierro tendrá lugar hoy lunes, a las 12 horas, en la parroquia de Santa María Magdalena de Beniopa (Gandia).




 

Obituario: Se apagó la voz de les albaes, gracias por ella Ferrandis

La Falla de Beniopa anunciaba ayer la pérdida de uno de sus miembros más activos y conocidos de las últimas décadas. Persona discreta y alegre, amigo de sus amigos. Hablar de Vicent Ferrandis Angel es rebuscar en la historia de unas personas con sentimiento de pueblo, el de Beniopa, y de una pasión, la fiesta de las Fallas. Conocí a Vicent cuando todavía las Fallas de Gandia eran en blanco y negro. Cuando los vestidos negros de fallero y sus fajines de colores mostraban una fiesta por escalafones. La fiesta de la cual se enamoró Vicent y que le llevó a presidir su comisión y su gente, la de Beniopa, durante años.


Yo era un fallero joven, de estos que a los 17 años pisa por primera vez la Junta Local Fallera de la calle Pellers (Curtidores, 13). A los pocos años, formé parte de la ejecutiva y tomé contacto con Vicent como miembro de la Asamblea General de las Fallas de Gandia. Y sinceramente me pareció un hombre a estudiar, una persona discreta y amable que sentía por dentro de las fallas y que era apreciada y querida por su comisión.


Vicent Ferrandis presidió la Falla de Beniopa durante cinco años en dos periodos diferentes (1987, 1989, 1990; 2003 y 2004), ostentando numerosos cargos en la falla beniopera. Era un colaborador nato, un fallero polifacético, de aquellos a los cuales cualquier cosa de la falla que se le pedía sabía hacer. Y si no sabía, ayudaba o buscaba solución. En los primeros años de la falla de Beniopa, los más complicados cuando nace una comisión, Ferrandis se lanzó con ayuda otros falleros a confeccionar el monumento infantil; dedicó tiempo al llibret; pintó carteles para cabalgatas; y se le vio en cualquier actividad fallera de la comisión sin importarle horas y dedicación.

Detrás de aquel bigote aparentemente serio había una gran persona. Una persona bromista y a la cual el teatro abrió también puertas para dar rienda suelta a su carácter amable y apacible. Veo las fotos de sus inicios y me viene a la mente el poli-coheter Benavent, Ramírez, Selfa, o el mismo Tomàs Femenia entre otros muchos falleros benioperos. Vicent desarrolló también sobre las tablas este “cuquet” que algunos llaman “veneno” de hacer teatro, pues en numerosas obras pudimos ver a Ferrandis, quien no conocía un no por respuesta cuando se trataba de algo de la falla o de Beniopa.

Consiguió la máxima recompensa de la época, el Gesmil de Oro, en 1999 siendo la quinta persona de su falla a obtenerlo después de Jesús Garcia, Paco Ibiza, Tomàs Femenia y María José Chover.
Hablar de Vicent Ferrandis era hablar de la historia de cómo se forjó la falla a Beniopa y cómo supo apartarse para dar paso a nuevas generaciones y saber cuándo tenía que volver a la presidencia para seguir los destinos de su estimada comisión beniopera.

Su peculiar voz se ha apagado por siempre jamás. O no. Porque gracias a la tecnología, muchos podremos recordar su voz a través de las emisiones falleras de las cuales solía participar; de los himnos que cantaba en las presentaciones como su amigo Forés; y sobre todo, de las miles y miles de estrofas que ha cantado en otras tantas “albaes”. Pero sí, es cierto Vicent, tu voz se ha apagado.
Hoy Gandia despide y dice adiós a una voz que enalteció y elevó a categoría de respeto este canto tradicional valenciano. Muchos lo recordarán por eso, otros por sus inicios cantando el Himno cuando finalizaba la Crida de las Falleras Mayores de Gandia. Y también con aquellas albaes que ponían los pelos de punta cuando, después de la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, lo sentía cantándole a quien hoy la acoge a su seno.

Para los jóvenes será quizás simplemente un cantaor de albaes. Un señor mayor al que solamente ven una vez al año allá por el mes de febrero o marzo. Para quien hemos estado vinculados en este mundo de las Fallas en Gandia, era algo más; era mucho más; pues personas como Ferrandis llevaron el peso de sus comisiones en una época en la que no era nada fácil. Hoy Beniopa pierde a un gran fallero y mejor persona. Las Fallas de Gandia pierden a un colaborador nato. Sin duda, hoy perdemos una nota importante de nuestra canción; la voz que se vuelve silencio; el fallero discreto que sin avisar se va...
Cuando vuelva a escuchar el tabal y la dolçaina, miraré a Juan María Llopis a los ojos. Y él asentirá con la cabeza. Volveré a recordar que nos falta una nota. Una nota musical que ya ensaya con Miquel Ruiz y Tomàs Femenia. Yo seguiré explicando a los jóvenes quién erais y lo que hicisteis cuando solamente había un canal de televisión y la UHF.


Desde Cope-Onda Naranja, nos unimos a tan dolorosa pérdida y trasladamos nuestro más sincero pésame a familiares, amigos y falleros de Beniopa. Descansa en Paz, Ferrandis.