''Solo pedíamos un vehículo y gastos de combustible'' lamentan desde APEIF


Eran voluntarios y solo pedían un vehículo y combustible. Han presentado planes forestales y nadie les ha hecho caso. Tampoco les han ayudado desde las administraciones. Son los voluntarios de la Asociación para la Prevención y Extinción de Incendios Forestales en la Safor. Hace dos meses comunicaron al Ayuntamiento de Gandia que no podían más. Ahora, el testimonio de Salvador Palomares debe servir para el futuro y para replantearse ciertas cosas. Escúchalo aquí.




 



Llevan años como voluntarios de la Asociación para la Prevención y Extinción de Incendios Forestales en la Safor (APEIF) y han denunciando multitud de veces la situación en la que se encuentran los montes y las urbanizaciones de la comarca.

Curiosamente no perciben ayuda de ninguna institución, por lo que se tienen que sufragar ellos mismos los equipos y los medios para poder colaborar, llegar y sofocar desde pequeños incendios pasando por conatos hasta colaborar con los Bomberos.

Durante años han sido otra cara visible de la protección del Medio Ambiente, pero según ha explicado a Cope-Onda Naranja el presidente de APEIF, Salvador Palomares, llegó el mes de junio y tuvieron que comunicar al Ayuntamiento de Gandia, ante la ausencia de ayudas, que ya no podían seguir ofreciendo sus servicios como voluntarios.

Palomares tiene claro que el incendio de Llutxent no tiene nada que ver con la desaparición, la falta de ayuda o de abandono a la que han sido sometidos los voluntarios de APEIF pero sí reivindica una política forestal que hace años que reclaman y aportan pero nadie les hace caso.
Habla de proyectos, programas y planes de evacuación; de cortafuegos; de hidrantes en urbanizaciones; de vías de escape; de gente que se gasta en la piscina de un chalé 40.000 euros pero luego no invierte 200 euros que vale una autobomba para, en caso de necesidad poder extraer el agua y sofocar un pequeño incendio; y todo ello desde la sabiduría de haber presentado documentos en diversos ayuntamientos de la Safor pero nadie les ha respondido, apoyado o ayudado.
Y solo pedían un vehículo 4x4 para poder acceder a los lugares y 500 euros al año de combustible. Nadie les ha abierto la puerta y ahora, desde hace casi dos meses, ya no vigilan la comarca. Sin duda alguna, un testimonio que, con motivo del incendio esta semana, ha cobrado interés por lo que en él se explica y por lo que se puede extraer de cara a nuevos incendios que, lamentablemente, volverán a ser noticia. La diferencia radica en si se ataja a tiempo y con medios o se desboca y adquiere una dimensión descomunal.

Escucha, pinchando aquí, el testimonio de Salvador Palomares (APEIF)