Obituario: Antonio Castillo, dirigente vecinal que hizo una Gandia mejor


No le importó el color y mira que sabía de colores. Ni a él ni a los demás. Solo reivindicó lo que creía justo para su barrio, el de Corea. Hoy, con este obituario a modo de semblanza de quién fue para el movimiento vecinal Antonio Castillo, se le rinde homenaje a quien fue todo un luchador antes y después. Su entierro tendrá lugar, hoy martes, a las 17 horas en la iglesia de la Parroquia Sagrada Familia, en su amada barriada de Corea.




 

Obituario: Antonio Castillo, dirigente vecinal que hizo una Gandia mejor

Él era así. Abierto, risueño, con don de gentes y un buen humor. Lo había adquirido y puesto en práctica en las antiguas oficinas del desaparecido Banco Español de Crédito y que dio lugar después al Banesto. Antonio era una persona jovial; implicada con los demás; no miraba horas ni escatimaba esfuerzos para ver a la gente feliz. Y también era persistente. No se le escapaba nada. Tenía una mente de esas que se podría llamar privilegiada. De todo se acordaba, desde números hasta problemas; desde personas hasta cargos; desde promesas hasta decepciones.

No era natural de aquí, aunque su dejo lo delataba. Pero sí fue uno más de aquí. Tanto que, gran parte del movimiento vecinal de Gandia no se entendería sin su participación. Siempre quiso participar; ayudar, implicarse en la ciudad fuera desde donde fuera. Militó en partidos e hizo campaña siempre en busca de una Gandia mejor. Su peculiar valenciano y su sonrisa torcida lo delataban detrás de esas gafas. Su forma de ponerte el hombro sobre el cuello, de agarrarte fuerte para contarte que necesitaba tal o cual, hoy se han desvanecido. Nos ha dejado un ciudadano con mayúsculas, con todo lo que conlleva esa palabra de ciudadano. No era un título, se lo había ganado a pulso en la década de los 90 del siglo pasado cuando erre que erre luchaba y peleaba por sus vecinos, los de Corea, y los del resto de la ciudad. Tenía clara esa participación ciudadana y la importancia, a veces, de leerle la cartilla al político de turno. Tampoco escondía sus debilidades o militancia, de ahí que al ser tan claro, todos sabían que iba de frente.

En el movimiento vecinal se le conocía como Castillo. Así, a secas. No hacía falta nombre o barrio de procedencia. Simplemente era Castillo con todo lo que su bagaje conllevaba. Y era mucho. Hoy Corea es lo que es, en parte, a la tozudez y cabezonería de quien sentía a sus vecinos como de su propia familia. Por aquella época, el colegio público Benissuai estaba en unos bajos de la citada calle que hoy muchos ni se acordarán o desconocerán. A sus espaldas, a las espaldas de ese colegio ubicado en bajos comerciales, había un lugar para que se reunieran los vecinos y así acallar todo ese movimiento que, en Corea, se gestaba por culpa de Castillo y otros más como él. Le dieron un cuchitril para que callara. Pero, qué poco conocían a Castillo. Dio la ''murga'' y nunca mejor dicho a todo bicho viviente. Y así, poco a poco, conseguía lo que pretendía para sus vecinos. Se ha peleado y ha peleado por los habitantes de este gran barrio de la ciudad sin importarle el color político. Y mira que a él los colores le marcaban. Y aun así, siempre primó el bien de sus vecinos.


Hoy la ciudad de Gandia pierde a un gran activista vecinal que no se forjó a golpe de Twiter ni de Facebook. Castillo era de los que se sentaba en la planta noble del Ayuntamiento de Gandia, en la segunda planta, y hasta que no era recibido y exponía su queja o su demanda no se marchaba. Aunque lo tuviera que hacer 186 veces. Hoy se ha marchado pero su legado ha quedado. Su amada Corea cuenta con un centro social para la asociación de Vecinos que era por el que siempre él lucho. Hoy aquella banda de tambores y cornetas, aquel andar y aquella sonrisa que te saludaban de una parte a otra de la acera... se ha apagado. Pero no con ello su legado. Es bueno recordar así a quienes tanto hicieron por la ciudad con tan poco. A quienes se ''partieron'' la dialéctica en busca de un reconocimiento para una zona que ya tomó su nombre por su abandono. Ahora es justo que su nombre, el de Castillo, no quedara en el abandono cuando marcha ya camino a la vida eterna y en busca, seguro, de una participación celestial. No saben la que les espera. Gracias por tantas y tantas reivindicaciones que consiguieron hacer una Gandia mejor para todos.


Ahora ya sabes, Castillo... pon orden ahí arriba y empieza a convocar asambleas vecinales porque hay muchos que conoces y a los que hace tiempo que no veías y atiende sus reivindicaciones porque seguros estamos que hasta ahí, donde te encuentres, intentarás mejorar todo aquello que te sea posible.


Desde Cope-Onda Naranja nos sumamos a tan dolorosa pérdida y acompañamos a familiares y amigos en momentos tan complicados. El entierro de Antonio Castillo Bernal, que se encuentra en el Tanatorio Guixa, tendrá lugar esta tarde de martes, a las 17 horas, en la Iglesia de la Parroquia de la Sagrada Familia, en su amado barrio de Corea.



Descanse en Paz.