Adiós a las guardianas del Beatet. Las Franciscanas se marchan.

Adiós a las guardianas del Beatet. Las Franciscanas se marchan.

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Los más jóvenes no sabrán ni de su existencia ni de lo que han significado para Gandia. Este diciembre se despiden de la casa, la imagen y la iglesia a la cual se han dedicado en cuerpo y alma. Gandia dice adiós a ''les mongetes del Beatet''.

Son casi 150 años con ellas, con las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, más conocidas como las Monjas del Beato. Ahora se ha sabido que, por falta de vocaciones, abandonan para siempre la ciudad de Gandia. Las guardianas del Convento de San Roque dicen adiós con pena y pesar. No en balde, pertenecen a la Historia de Gandia con mayúsculas, la que labró y forjó a golpe de acuerdo quien fuera alcalde de la ciudad, Joaquín Ballester. Fue este alcalde en 1872 quien intercedió para que, tras la Desamortización, asumieran la Casa de la Beneficencia ubicada en el convento franciscano que alzó el hijo de Sant Francesc de Borja. Y allí se establecieron tras ceder Ballester el edificio a la congregación con la premisa de cuidar a los ancianos y personas mayores que se encontraran desamparadas en la ciudad.
Muchos han conocido la existencia de este convento gracias a la Beneficencia, un local que se entraba por la plaza del Rei Jaume I y que formaba parte del complejo del Convento. A finales de los 80 los ancianos allí acogidos fueron derivados a modernas residencias que comenzaban a aflorar en la comarca al amparo de la nueva legislación y necesidades. En la Feria y Fiestas o en las Fallas, raro era el acto que no se visitaba a los ancianos para darles de comer o realizar acciones solidarias. Formó parte del ADN de la Ciudad Ducal. De hecho, a escasos metros, hay una calle dedicada a la misma. Poco a poco se fueron relegando hasta ocupar una ínfima parte de las instalaciones y poco a poco, fueron falleciendo las Franciscanas de la Inmaculada y no renovando votos. La ausencia de vocación les ha dado la última puntilla.




Solo habitan tres hermanas en este querido complejo de Sant Roc conocido popularmente como el Beato, pues ellas han sido las encargadas en las últimas décadas en cuidar la capilla del santo más venerado en Gandia y al que todos popularmente llaman ''el beatet''. Ahora, dos de ellas serán trasladadas a finales de año a l'Alqueria de la Comtessa y la tercera a Teulada-Moraria.
Las tres monjas del Beatet residían en una vivienda del complejo y se encargaban de cuidar la iglesia del Beato, haciendo también temas de asistencia al cura así como se encargaban de los relacionado con la primera misa del día a eso de las ocho y cuarto de la mañana, o la atención a los fieles, preparación del altar y homilías, así como de contacto con las hermandades que tienen la sede canónica en el Beato como son la del Santo Sepulcro o la de Nuestro Padre Jesús Nazareno.


El futuro del Beato se ha tratado ya en una reunión entre el Arzobispado, las Hermanas Franciscanas, y el Ayuntamiento de Gandia. Todo apunta a que los oficios religiosos continuarán como hasta ahora, dependiendo de la Insigne Colegiata de Santa María, y en lo que refiere a los cuidades de la iglesia y el Beatet todavía no está claro quién, cómo y cuando se hará cargo.