Por segunda vez en 5 años el Preventorio Infantil se queda sin religiosas

Por segunda vez en 5 años el Preventorio Infantil se queda sin religiosas

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En el año 2013 las Hermanitas de San José de Montgay en Lyon (Francia), quienes regentaron durante 50 años el Preventorio Infantil Nuestra Señora del Amparo en El Real de Gandia, dejaron el centro tras el fallecimiento de la última hermana. Todavía no hace un año que están las Hermanas de La Voz de los Pobres y ya marchan de nuevo. En cinco años, por segunda vez, el Preventorio se queda sin las peculiares y queridas religiosas.

La Fundación Nuestra Señora del Amparo ha comunicado ''con enorme pesar la marcha inminente de las dos hermanas de la Comunidad La Voz de los Pobres que cuidan de nuestro Preventorio'' ubicado en El Real de Gandia.

Como es sabido, señalan desde la Insigne Colegiata de Gandia, tal y como ha sucedido en el Monasterio de la Santa Faz  de Alicante, la Santa Sede ha dispuesto que, de ahora en adelante y paulatinamente, toda comunidad de religiosas no podrá ser compuesta por menos de tres hermanas.

El Ministro-Fundador de la comunidad "La Voz de los Pobres", tanto masculina como femenina, residente en Sao Paulo (Brasil), ha comunicado no poder enviar más hermanas, por lo que les ha llamado a volver de nuevo a su país. Así la rama femenina de "La Voz de los Pobres" deja España.

La Fundación, junto con toda la Comunidad Educativa y los voluntarios del Preventorio Infantil Nuestra Señora del Amparo de El Real de Gandia, lamentan ''profundamente esta decisión inapelable para todos''. Al mismo tiempo han querido ''agradecer muy sinceramente el cariño, dedicación, trabajo y atenciones de todo tipo  que han dado a las niñas y niños residentes y a cuantos allí se han acercado a convivir con ellas''.

Por último, desde la Fundación ''renueva su gratitud total al buen trabajo realizado y se compromete a seguir buscando, sin desmayo, una nueva ayuda para nuestro Preventorio, a ser posible de alguna congregación o instituto religioso, proyecto, como es sabido, no muy fácil hoy en día''.


Tal y como publicó Cope-Onda Naranja (pincha aquí para ver la noticia) el pasado mes de mayo de 2018, estas monjas de La Voz de los Pobres se hacía cargo del Preventorio tras los más de 50 años que estuvieron al frente las  Hermanitas de San José de Montgai, cuyo fallecimiento de la última dejó al Preventorio sin las populares y queridas monjas.


''Dios y los niños'', he aquí mis dos tesoros. Bajo este lema el padre José Rey (1798-1874), funda en 1845 la congregación de las Hermanitas de San José de Montgay en Lyon (Francia), quienes hasta 2013 han regentado el preventorio de Real de Gandia.

Cabe recordar que las Hermanas de San José de Montagay están presentes en Francia, Italia, Argentina, Uruguay, Colombia, Paraguay y España, basa su principal actividad en el apostolado en hospitales, la atención a los ancianos, la asistencia a las personas con minusvalía psíquica y la educación de los niños sin recursos afectados por la pobreza, abandono o desarraigo social.

En este último ámbito dedicaron las hermanas su actividad en el preventorio infantil de Real de Gandia desde 1948, con la ayuda económica de varias entidades sociales y municipales, así como de personas particulares y empresas que colaboran en campañas benéficas.

El hecho de que las hermanas de la orden son ya mayores lleva a la Madre General de la Congregación de las Hermanitas de San José de Montgay, la hermana Ana Ludoski, a visitar varias veces el centro de El Real de Gandia desde el año 2010 hasta que en marzo 2013 se decidió que las hermanas se retirarían y pasarían a la casa de Buena Vista, a pocos metros del Preventorio, a finales de ese año.

Después de 60 años al frente del centro, dejar de trabajar en él no solo fue una tarea difícil para las hermanas, sino también para los niños residentes y para los voluntarios, quienes a partir de entonces tenían que reorganizar el funcionamiento del centro.

Un educador social es quien ahora reside permanentemente en el Preventorio y coordina las tareas propias de la residencia, en la que actualmente habitan 55 niños de edades comprendidas entre los 3 y 14 años.

Desde 2013 la gestión del centro la realiza la Fundación del Preventorio, y el día a día lo gestionan, además del equipo docente en el colegio, los trabajadores sociales y un grupo de voluntarios en la residencia.

Las instalaciones cuentan con dos edificios: el colegio y la residencia. El colegio público Nuestra Señora del Amparo, de Infantil y Primaria, es desde el curso 2009-2010 un Centro de Educación Educativa Singular (CAES). Cuenta con nueve profesores de educación Infantil, Primaria, inglés, educación física y música; dos educadores; dos miembros del servicio piscopedagógico escolar de Gandia, una trabajadora social y un psicólogo.
La residencia, quien en sus inicios ha llegado a albergar hasta 200 niñas, cuenta con cocina industrial, comedor, salas de uso múltiple, habitaciones, aseos y capilla.

Entre los principios fundamentales de la educación en el centro figura ''el fomento del respeto, el ejercicio de la libertad responsable, el diálogo y la autorrealización a través del esfuerzo y la solidaridad''.
Se promueve la necesidad de que los alumnos permanezcan con sus padres o familiares los periodos vacacionales para mantener el arraigo familiar y que adquieran sus responsabilidades como padres.

En la mayoría de los casos, son familias que, por muy diversas circunstancias, se encuentran en situaciones difíciles en las que les resulta muy complicado, por no decir que no pueden mantener a sus hijos. Acuden al Preventorio avaladas por un informe de un trabajador social según su situación económica y social.

Por desgracia, la residencia del Preventorio (el colegio funciona como cualquier otro público) no cuenta con fondos propios y se sostiene básicamente por las donaciones. Son muchas las empresas y los particulares que aportan su grano de arena desde hace muchos años y no sólo económicamente, sino también entregando su tiempo y ayudando con las tareas diarias de cocina o limpieza u organizando actividades para los más pequeños. ''Los fondos y los voluntarios nunca son suficientes, pero sobrevivimos gracias a ellos y estamos muy agradecidos'', explica el director del Preventorio, Juan Miguel Lloret.