NAFTALINA Y VARON DANDY


Hace unos días, en pleno centro de la ciudad, durante la inauguración del nuevo transporte urbano, se vivió una escena que roza el surrealismo.




 

NAFTALINA Y VARON DANDY

Y es que para no ser menos en esta vorágine de infantilismo e irresponsabilidad de los políticos a nivel nacional, el señor Torró apareció  berreando en la Plaza Mayor con la camarilla que lleva últimamente a su alrededor.
 

  Con su actitud y los chillidos tanto de él como de sus acompañantes demostró en que segmento de la política se encuentra más a gusto: la derecha más reaccionaria.

  Una persona así no puede optar a la alcaldía, ¿alguien en su sano juicio piensa que va a ser el alcalde que defienda los intereses de TODOS los gandienses?

  Yo pensaba que había ciertos comportamientos y actitudes que en esta ciudad estaban desterrados, pasados de moda, pero el señor Torró se empeña en demostrar lo contrario.

  Ya no engaña a nadie. Tiene ese regusto a rancio que durante el final del franquismo y la transición emanaban los fieles adeptos al régimen, aquéllos que ansiaban la vuelta de las camisas azules y veían la Constitución como el mayor de los demonios.
 

  Con su amigo Rus,  y Carlos Fabra,  cacique de Xátiva y amo de Castellón respectivamente, hacen la tríada perfecta en lo que se refiere  a la unión del poder político con el económico. Dos términos  unidos y, como dirían los matemáticos, "el orden de los factores no altera el producto"
 

  El señor Torró ha mostrado sus cartas, celebra más el 20 N o el 23 F que el 6 de diciembre. Y por mucho traje de Armani y perfume Hugo Boss, detrás de esa fachada engominada sólo huele a naftalina y a Varon Dandy.