LA MUJER DEL CÉSAR.


El domingo todos los ciudadanos de Gandia tenemos la cita más importante de la democracia, las elecciones. Éstas nos permiten cada cuatro años poder ejercer nuestro derecho democrático a elegir a nuestros gobernantes.




 

LA MUJER DEL CÉSAR.

La campaña en nuestra ciudad ha sido más dura de lo esperado, y es que, en política algunos creen que vale todo y no dudan en recurrir a la ley de la selva, a la descalificación y a la infamia.

El momento es clave en una ciudad que se ha convertido en la punta de lanza de las Comarcas Centrales con más de 75.000 habitantes. Y es la pieza más codiciada sobre todo por un Partido Popular que nunca ha conseguido la alcaldía.

La lucha entre Orengo y Torró la verdad es que no tiene color. Hay que plantearse cual es la razón del voto ¿Se vota a la persona o al partido?

Yo más bien diría que al 50%, y prueba de ello son los resultados de elecciones pasadas (el PP siempre pierde más de mil votos en las locales respecto a las autonómicas).

Torró tiene tras de sí el respaldo de un Partido Popular amo y señor de la Comunidad Valenciana, además de un presupuesto electoral que habría que ver, no ya de dónde proviene su financiación, sino cual es la factura que, en caso de ser alcalde, piensa pasarnos a los gandienses para devolver tanto favor.

Orengo tiene en cambio una baza inigualable, su labor como alcalde en los últimos cuatro años en los que Gandia ha avanzado de forma clara y decidida hacia un futuro lleno de prosperidad. Esperemos que los obligados pactos post-electorales, casi seguro necesarios para reeditar la alcaldía, no lastren demasiado su gestión.

Dos visiones de hacer política, una que busca el beneficio de la sociedad, de los conciudadanos, el progreso de Gandia, y otra visión que ve la política como una extensión más de sus intereses empresariales.

Todo esto me hacer recordar un dicho de la ya lejana época de los romanos: "La mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo".


Carlos Fuster Montagut