Seguridad en playas y piscinas


Durante la temporada veraniega se producen accidentes en los que casi siempre están implicados los menores. Existen formas de evitarlos y son relativamente sencillas.




 

Seguridad en playas y piscinas

- No dejar nunca solos a los niños. Si no saben nadar, deben llevar puesto un dispositivo (flotador, manguitos...) adaptado a su edad y que cumpla con los requisitos de seguridad exigidos por la Unión Europea.

 

- Comprobar la profundidad de la piscina antes de introducirse en el agua. Vigile también que el niño, al tirarse a la piscina, no caiga sobre otros niños y evite que jueguen a darse empujones o correr alrededor de la misma.

 

- Está prohibida la existencia de palancas de salto, deslizadores y trampolines en todas aquellas piscinas que no estén dedicadas a competición o bien destinadas a ese uso concreto.

 

- En las playas es importante verificar el color de la bandera, que nos avisa de la peligrosidad de las aguas (Verde-Apta; Naranja-Precaución; y Roja-Peligro, no bañarse).

 

- Los flotadores deben contar con una válvula antirretorno, cuyo tapón no pueda separarse fácilmente y no incluir piezas pequeñas que los niños puedan tragarse.

Deben llevar un etiquetado completo en castellano, con las advertencias obligatorias y las indicaciones correspondientes:

 

- Comprobar que el artículo no contenga PVC, puesto que se trata de una sustancia muy peligrosa ¡ADVERTENCIA! Se debe utilizar solamente en el agua, donde el niño haga pie y bajo vigilancia Estos artículos no son salvavidas, son una ayuda a la flotación y por lo tanto no ofrecen total seguridad, por lo que nunca hay que bajar la guardia cuando los más pequeños estén disfrutando del baño.

 

- En el caso de ríos, lagos, pantanos, etc. es conveniente preguntar antes a las autoridades municipales sobre la seguridad a la hora de bañarse, y tener especial cuidado con las corrientes.