Manuel Costa: “hay que conservar la biodiversidad de nuestros hábitats”


Biología vegetal en el siglo XXI: de la dependencia a la conservación. Este es el nombre del curso que coordina Juan Segura, catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de Valencia que cumple con el segundo día de la agenda de La Universitat d’Estiu de Gandía.




 

Manuel Costa: “hay que conservar la biodiversidad de nuestros hábitats”

Mejorar y conservar las plantas dependiendo de la particularidad del hábitat a lo largo y ancho del mundo es la misión del curso “Biología vegetal en el siglo XXI: de la dependencia a la conservación”. El curso que se estructura en cinco conferencias pretende reflexionar sobre el efecto de la industrialización y la urbanización sobre los ecosistemas. El cultivo in-vitro de las plantas y otros métodos para mejorar el mundo vegetal son los ejes de las conferencias.  Juan Segura,  catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de Valencia ha señalado que la idea central del curso es concienciar a los estudiantes no tanto del cambio climático sino del cambio global en los usos y costumbres del hombre en la Tierra, un cambio orientado a la superindustrialización y a la urbanización masiva que puede acabar con la biodiversidad del planeta.

 Además, Segura, ha explicado que se pueden hacer nuevos combustibles con las plantas a partir de técnicas biotecnológicas, aunque ha advertido de los efectos perversos si no se pone freno o se ejecuta un control sobre qué tipo de plantas, en referencia a los cultivos de maiz. Por su parte, el Catedrático del Botánico de la Universidad de Valencia, Manuel Costa, el responsable de impartir las conferencias para la Universitat d’Estiu ha argumentado que existen cinco climas mediterraneos del mundo cuyos organismos, que allí viven, dependen de ese clima, clima que si cambia por la acción moderna del hombre puede afectarse gravemente. No obstante, también ha indicado que las plantas se han adaptado y han evolucionado muy bien a lo largo de los tiempos.

Por su parte, Costa ha señalado que hay que hacer una llamada de atención para no perder parte de la biodiversidad que está en peligro y que es, en definitiva, la riqueza que hay que conservar. Una medida efectiva ha dicho es la llevada  a cabo desde Bruselas, la llamada Directiva Hábitat del 1992 que tiene como objetivo proteger en cada país de la Unión Europea los territorios naturales donde deben respetarse su hábitat, plantas y animales que son de especial fragilidad. Asímismo,  Costa ha advertido que todos los ecosistemas están tocados y por ello lo que hay que controlar, y eso es tarea también del Estado, es la acción explotadora del hombre sobre la naturaleza, cuyo valor es incalculable.