El síndrome postvacacional afecta a miles de personas tras la vuelta de las vacaciones


Fatiga, insomnio, falta de apetito, sentimiento de tristeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad... son los síntomas que identifican este síndrome tan comentado por expertos. Para algunos motivo real de preocupación, para otros simple pereza, pero todos coinciden todos en que son el trabajo en sí y el ambiente laboral las causas fundamentales que más influyen en que se padezca este tipo de estrés.




 

El síndrome postvacacional afecta a miles de personas tras la vuelta de las vacaciones

El recuerdo de los buenos momentos en la playa o en la montaña, descansando, no resulta para algunos el mejor acompañante a la hora de volver al trabajo. En ocasiones la vuelta a la rutina laboral se acompaña de tristeza e irritabilidad. Cuando este estado se prolonga en exceso o se manifiesta de forma muy fuerte, los expertos hablan de síndrome postvacacional.

 

El síndrome postvacacional es un estado de ánimo temporal tras un cambio de ocio a rutina, combinado con sensaciones de depresión, irritabilidad y ansiedad. No es una enfermedad mental, sino más bien un cambio dentro de los ciclos de ánimo normales. En caso de aparecer, el periodo normal de desarrollo suele fluctuar entre dos días y dos semanas.

 

Fatiga, insomnio, falta de apetito, sentimiento de tristeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad…son los síntomas que identifican este síndrome tan comentado por expertos. Para algunos, motivo real de preocupación, para otros, simple pereza, pero todos coinciden todos en que son el trabajo en sí y el ambiente laboral las causas fundamentales que más influyen en que se padezca este tipo de estrés.  La responsabilidad del puesto o las malas relaciones con los compañeros de trabajo pueden generar este síndrome. Según estudios realizados, son los médicos, periodistas, educadores y trabajadores sociales los profesionales que más lo sufren.

 

Refiriéndonos a consejos para evitar este síndrome,  no es conveniente usar todo el mes de vacaciones en una sola tanda. Los expertos recomiendan dividirlo en pequeños períodos para “desconectar” varias veces al año. Está probado que dos períodos de quince días son más efectivos que un mes completo.

 

Otros consejos eficaces:

 

-          Aclimatarse pausadamente y no volver al trabajo al día siguiente de llegar de vacaciones. Un pequeño período de adaptación (dos o tres días) para adaptarse a la nueva rutina.

-           Dieta equilibrada

-          Concentración en los aspectos positivos: No piense sólo en lo bien que lo ha pasado en vacaciones o el mal tiempo que hace a su vuelta. Seguro que su trabajo tiene aspectos positivos; concéntrese en ellos y disfrútelos.

-          Usar técnicas de relajación, que nos beneficiarán en todos los aspectos.

 

Si a pesar de todos estos consejos no se consigue superar el síndrome postvacacional, el problema es otro. Si siente aversión a su trabajo puede que sufra otro síndrome: el del “burn out” o “quemado con el trabajo”; es decir, ya odiaba su trabajo antes de irse de vacaciones y este período ha sido un respiro. El problema, por tanto no está en las vacaciones, sino en el propio trabajo. El trabajo debe ser gratificante para la persona  como elemento de realización personal o que, al menos, no cree angustia ni desesperanza.