Rumanos y búlgaros cambian la agricultura por la empresa


Los autónomos rumanos pasan de 319 en 2004 a 6.000 y disminuyen los que trabajan en el campo. El Consell y AIPE promueven el retorno voluntario, una vez garantizada su formación. AIPE promueve iniciativas de formación y asesoramiento jurídico entre los rumanos.




 

Rumanos y búlgaros cambian la agricultura por la empresa

Las preferencias laborales de los ciudadanos de los países del Este han cambiado en apenas cuatro años. El colectivo rumano, el más numeroso que cotiza a la Seguridad Social en la Comunitat, va dejando la agricultura para trabajar como autónomos. De hecho el número de autónomos de origen rumano ha pasado de los 319 en 2004 a los 5.812 actuales, mientras que el sector agrícola el número de trabajadores procedentes de ese país del Este se ha estancado o incluso ha disminuido pasando de 2.370 en septiembre de 2006 a 2.269 el mismo mes de este año.

 

Rumanos y búlgaros, sólo separados por los británicos, constituyen los grupos de trabajadores extranjeros más numerosos en la Comunitat, en concreto, 34.799 y 8.973, respectivamente. En ambos casos, hasta la fecha, su número, según la cifra de extranjeros afiliados a la Seguridad Social, continúa en aumento. Incluso desde 2004 la mano de obra procedente de Rumania y Bulgaria se ha triplicado.

 

Hoy el conseller de Inmigración y Ciudadanía, Rafael Blasco, se ha reunido con la presidenta de la Asociación de Inmigrantes de Países del Este, Angela Placsintar, para abordar la situación de los ciudadanos de esta zona de Europa, no sólo desde el punto de vista de su integración, sino también desde  una política de retorno voluntario a sus países de origen, siempre y cuando estas personas estén preparadas para poder trabajar en condiciones dignas, hacer una inversión en sus países o contar con una formación académica correcta para integrarse en aquel mercado laboral.

 

Retorno con formación

 

Para Blasco, “la mejor integración es la que permite a la persona elegir el país donde vivir para desarrollar aquellos proyectos que redunden en su calidad de vida”.

 

Por su parte, ángela Placsintar se ha mostrado de acuerdo con estas políticas de retorno voluntario, ya que para el colectivo rumano es una prioridad.  Recientemente el cónsul de Rumanía en Barcelona, Florin Angelo Florian, coincidía en señalar el retorno de sus compatriotas a su país, como la mejor solución, dado la mejora económica que estaba experimentando Rumanía.

 

“Actualmente, Rumanía está viviendo un momento de necesidad de mano de obra en distintos sectores. Desde la Comunitat Valenciana siempre apoyaremos a aquellos extranjeros que deseen regresar a sus países de origen, pero instamos a que lo hagan con la formación profesional necesaria para poder ocupar un puesto de trabajo digno en su patria”, añade Blasco.

 

El Consell ha destinado, sólo durante este año, más de 77.000 euros a esta asociación y AIPE lo ha dirigido a proyectos de cooperación y colaboración en los países de origen y a fomentar las políticas de retorno voluntario entre los ciudadanos rumanos y búlgaros.

 

Junto a estas dos iniciativas, el Consell también ha financiado distintos proyectos como el Ateneo Rumano y de Países del Este, sobre todo iniciativas con la Universidad a Distancia Vasile Goldis y la Biblioteca Rumana. Además, se ha puesto en marcha la Escuela de Enseñanza