COMUNICADO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE CÁNCER DE MAMA


El pasado día 12 de enero saltaba a los medios de comunicación una noticia que ensombrecía "el camino recorrido" hasta ahora por miles de mujeres que, al igual que María Rosa Gómez Pineda, han sufrido un cáncer de mama y que, pese a este inesperado episodio en sus vidas, sueñan y luchan por recobrar la normalidad. A sus 43 años y después de haber superado un cáncer de mama hacía dos, Maria Rosa fue rechazada dos veces como taquillera del Metro de Madrid por tener más riesgo de recaída.




 

COMUNICADO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE CÁNCER DE MAMA

Según informaba la Gerencia de Medicina Laboral de la citada empresa pública, “los antecedentes de un proceso de neoplásico mamario resulta incompatible con los requerimientos psicofísicos para el desempeño del puesto de trabajo de agente de taquilla en el Metro de Madrid”. Sin embargo, resulta aún más llamativo que esa exigencia, al parecer, no estaba admitida por los responsables de la empresa sino avalada por los Sindicatos y por la Inspección de Trabajo. Sin duda, una posición del todo inaudita, si es cierto.

 

Desde la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), y en nombre de las más de 25.000 afectadas de cáncer de mama a las que representamos, rechazamos radicalmente esta práctica por considerarla discriminatoria y vergonzosa. Y salvo que para el control de viajeros o la venta de billetes en el Metro de Madrid sea imprescindible “el pecho” y “femenino”, los hechos no parecen estar justificados de ninguna manera. 

 

Porque el cáncer de mama irrumpe sin avisar en un determinado momento de la vida de las mujeres, y porque en todas existe un profundo deseo de recuperación, nos sentimos en la obligación de seguir trabajando para que no vuelvan a repetirse estas situaciones y evitar que, a las dificultades para superar la enfermedad, se una la barrera de determinados requisitos discriminatorios y vejatorios.

 

Finalmente, a la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) le interesaría conocer si el Reglamento del Metro de Madrid sigue esas cautelas para admitir a trabajadores que hayan padecido cáncer de próstata.