Los Vigilantes Nocturnos de Gandia exigen al alcalde que intervenga en la presunta estafa


No tiene miedo a revelar su nombre. Se llama José Luis Ramos y es uno de los trabajadores presuntamente estafados por la empresa de Informadores Nocturnos de Gandia. La gerencia le debe tres meses de sueldo, más las vacaciones, y está harto de recibir prórrogas y promesas de Carlos Pomar, el responsable del servicio de vigilantes. La polémica en torno a los llamados 'serenos' puede estar afectando a más de treinta trabajadores y a sus familias, y ahora da un paso más: los operarios reclaman al Ayuntamiento de Gandia, contratante del servicio, que tome cartas en el asunto.




 

Los Vigilantes Nocturnos de Gandia exigen al alcalde que intervenga en la presunta estafa

José Luis Ramos Molina ha sido hasta hace poco trabajador del servicio de parques y jardines de Gandia, división perteneciente a la empresa de Informadores Nocturnos de la ciudad. La denuncia de José Luis se suma a la que se hizo pública hace días: al parecer, la empresa viene estafando desde hace meses a la gran mayoría de sus 35 trabajadores. Según los perjudicados, la gerencia de los 'serenos' no paga las nóminas a sus operarios, les obliga a realizar horas extraordinarias fuera de contrato (estos, generalmente de veinte horas semanales) e incluso ha coaccionado presuntamente a los trabajadores con la amenaza de despido para que firmen pagarés que no han cobrado.

El testimonio de José Luis Ramos es el de un hombre en la ruina: sin recursos para comer y a un paso de vivir en la calle, según confiesa, pues no puede pagar el alquiler de su piso. Sin embargo, José Luis ha perdido el miedo y ha asegurado su intención de interponer una denuncia contra la empresa de Informadores Nocturnos.

Las reclamaciones de los trabajadores no acaban ahí. La desesperación de algunos de los impagados les ha llevado a pedir una audiencia con el mismo alcalde de la ciudad. Los operarios creen que el Gobierno Municipal, como contratante del servicio, tiene responsabilidad a la hora de velar por los derechos sociales y ciudadanos de los agraviados, que no reciben el dinero supuestamente tramitado desde el consistorio. Los presuntos estafados exigen la proteción política y legal del Ayuntamiento por las dimensiones sociales que abarca el caso. El alcalde de Gandia, José Manuel Orengo, no ha recibido todavía ni a José Luis Ramos ni a otros perjudicados.

Los denunciantes aseguran que si los responsables municipales no intervienen la gerencia de los ING, encabezada por Carlos Pomar, ésta continuará con sus presuntas tretas. Promesas evasivas, retrasos indefinidos en las nóminas, horas laborables que quizás deberían pagarse según el cánon de peligrosidad... De hecho, según diversos perjudicados, Carlos Pomar ha estado emplazando “en balde” esta semana a diversos trabajadores para negociar el cobro de sus nóminas. Uno de los operarios ha denunciado las nuevas "evasivas" de Pomar, puesto que al parecer el gerente desaparece presuntamente de su despacho para no pagar, ante la sorpresa del citado.

Es tan sólo la punta del iceberg. José Luis Ramos, al igual que casi treinta vigilantes nocturnos de Gandia y sus familias, esperan a que alguien tome cartas en el asunto. Está en juego la credibilidad pública de la contrata municipal, así como los derechos laborales de unos trabajadores a punto de la ruina.