Desde 1998 hasta 2007, una guerra de agresión ha azotado la RD Congo


Desde 1998 hasta 2007, una guerra de agresión ha azotado la RD Congo, y ha causado la muerte de más de 4 millones de personas, más de 25.000 mujeres violadas en el este del país. Entre las víctimas se encuentran chiquillas menores de edad, que han sido violadas, y que al huir ante el peligro de nuevas violaciones y la muerte que les amenazaba en sus poblados, han caído en redes de prostitución y están siendo explotadas sexualmente.




 

Desde 1998 hasta 2007, una guerra de agresión ha azotado la RD Congo

Los objetivos fundamentales de nuestro proyecto son: ·

Rescatar a las chicas, en particular a las menores de edad, de las burdeles donde están siendo explotadas sexualmente. 

Proporcionarles una morada digna y un seguimiento psicológico.

Proporcionarles una formación profesional que les permita prepararse para el futuro.

Facilitarles una reinserción social después de tres años de formación.

Acompañarlas en los primeros meses de reinserción.

Estamos desarrollando dicho proyecto junto con MEPED (Movimiento de Educación y de Promoción para la Infancia Desvalida), una organización no gubernamental de Bukavu, en el este de la RD del Congo, que es la ciudad que más ha sufrido por la guerra de agresión que ha padecido el Congo.

Desde marzo de 2007, hemos alquilado una casita de acogida y actualmente viven cinco chicas rescatadas, con unos bebés de 2 años y de 2 meses.

Hemos conseguido ya una financiación para construir una casa de acogida, pero nos falta lo necesario para el mantenimiento de las chicas (alimentos, ropa, medicamentos…). Hasta ahora han sobrevivido con lo mínimo, tanto en comida como en cuestiones sanitarias.

Por tanto, nuestra propuesta de Campaña para este año 2008 consiste en apoyar económicamente este proyecto de rescate de niñas prostituidas.

Actualmente, el coste de mantenimiento en acogida de una chica al mes es de 45 euros. Sabemos que pueden ser casi 100 las menores víctimas de esta esclavitud sexual y queremos ayudarlas a todas.

Gracias por su aportación económica.

Padre Donato Lwiyando