Miró destaca la trascendencia de la recuperación de la estructura gótica del Refectorio de Santa María de la Valldigna


El proyecto del refectorio y el locutorio, de gran importancia cultural e histórica, es uno de los elementos más significativos del Monasterio ya que se han colocado piezas originales. "No dejaremos de invertir en este Monasterio hasta que haya finalizado nuestro compromiso de recuperación de todo el conjunto monumental", ha indicado la consellera de Cultura. La conselleria ha invertido 1.416.430 euros en este proyecto de restauración.




 

Miró destaca la trascendencia de la recuperación de la estructura gótica del Refectorio de Santa María de la Valldigna

La consellera de Cultura, Trini Miró, ha inaugurado hoy la rehabilitación recinto del antiguo Refectorio del Monasterio de Santa María de la Valldigna, del Locutorio y del espacio anexo situado entre ambos.

 

La intervención ha supuesto, tras la puesta en valor de esta parte del monumento, su puesta en uso como espacio plurifuncional en relación con las actividades que se vienen desarrollando en el conjunto del antiguo cenobio cisterciense. Desde la conselleria de Cultura se han invertido 1.416.430 euros en la rehabilitación de esta parte del Real Monasterio de Santa María de la Valldigna.

 

“Con la importante actuación que hoy presentamos se está dando un paso decisivo para la conservación de nuestro patrimonio cultural más preciado. Recuperar una estructura gótica que data del siglo XV, incluso con piezas originales, es, al mismo tiempo, un guiño a la cultura y a la historia. Las cúpulas o los muros restaurados son una parte importante del arte valenciano pero también un viaje al estilo de vida que hace unos siglos se desarrollaba dentro de este edificio”.

 

Miró ha recordado que “el Estatut de Autonomía sella un compromiso de la Generalitat con la recuperación, conservación y restauración del Monasterio y con la protección del entorno. Pero además, establece que este lugar en el que nos encontramos será el punto de encuentro de todos los valencianos y un centro de investigación y estudio de la historia de la Comunitat”.

 

La consellera ha señalado que “se han dado pasos en firme como la recuperación del claustrillo del Palacio del Abad o esta actuación que están viendo y no dejaremos de invertir en este Monasterio hasta que haya finalizado nuestro compromiso de recuperación de todo el conjunto monumental”.

 

Según el propio arquitecto responsable de los trabajos, Salvador Vila, la actuación que hoy se presenta “es histórica y constructivamente, el volumen más grande de lo que queda por restaurar, ya que no se presentará ninguno más de este estilo. Esta  obra recupera toda la estructura gótica que data del siglo XV”.

 

Vila ha destacado que “de todas las actuaciones que se han realizado, el proyecto del refectorio y el locutorio tiene una gran trascendencia cultural e histórica y es uno de los elementos más significativos del Monasterio, ya que se han colocado piezas originales”.

Intervención arquitectónica

 

A lo largo de estos últimos años de intervenciones en el Monasterio muchas han sido las actuaciones en el Refectorio. Desde las primeras de consolidación del muro norte recayentes al Claustro, hasta la reconstrucción de los huecos de los ventanales, se ha llegado, entre parte de los años 2.007 y 2.008, a recuperar completamente este magnífico espacio arquitectónico.

 

Para ello se ha reconstruido el muro faltante oeste en fábrica de tapial de mampostería y las cuatro bóvedas de crucería que lo cubren. En este caso se ha optado por no reconstruir todas las dovelas faltantes de los nervios, sino que se ha procedido a reubicar las originales desde los arranques y las claves, estando las restantes, de nueva factura, formadas por tan sólo la parte no moldurada de la dovela, que igualmente es capaz de soportar el apoyo de la plementería que es de ladrillo revestido. Esta solución permitirá, que si algún día se recuperan algunas más de las dovelas que están en el Canto del Pico, éstas se puedan reubicar a su lugar original.

 

Dado que, como en otras muchas estancias del Monasterio, se utilizó la dinamita para ser destruidas y así poder tener mayor superficie para la plantación de los campos de naranjos (se han dejado en los muros los agujeros para los alojamientos de los cartuchos como testimonio), y dado que los restos de las ménsulas de arranque habían estado más de ciento cincuenta años a la intemperie, estando su capacidad portante muy reducida, se ha optado por suspender de una estructura paralela los nervios que soportan las bóvedas, transmitiendo sus esfuerzos a los muros que sí garantizan la absorción de  los esfuerzos.

 

El resto de la intervención consiste en la habilitación del Refectorio para ser usado en la actualidad, cerrando los ventanales con placas de mármol portugués, dotándolo de pavimento de piezas de piedra de caliza de Ulldecona, restituyendo la carpintería de madera con el mismo criterio que las del resto del Monasterio y climatizando e iluminando el recinto. 

 

La reposición de la cubierta del Refectorio constituye el principal objeto de esta intervención ya que supone actuar sobre una de las edificaciones de mayor envergadura existentes en la actualidad en el Monasterio. Para ello se partió de los elementos portantes y estructurales que nos quedan en pié: los muros. Pero de ellos tan sólo habían subsistido tres de ellos, aun cuando hasta el inicio de los años setenta del pasado siglo el muro oeste se mantenía en pié.

 

En cuanto al Locutorio, éste ha visto repuestas sus dos bóvedas que cerraban el espacio de planta baja. Aquí sin embargo en este caso, reconstruyendo todas las nervaduras, y haciéndolas trabajar desde los arranques consolidados como lo hicieran las originales en idéntica posición.

 

Para ejecutar las dovelas de los nervios de las bóvedas de crucería, se ha partido de la información que proporcionaban los arranques de los extremos y los centrales. La piedra es del mismo tipo que la del Refectorio y la plementeria también en las mismas condiciones. La cubierta, suelo de lo que fuera la antigua primera planta, se ha ejecutado plana recreciéndose, también, parte de los muros de la planta hasta una altura algo menor a los dos metros, con el fin de poder albergar instalaciones que deban quedar ocultas. Los muros de planta baja se han consolidado y restaurado.

 

El espacio adyacente al muro este del Refectorio, ya excavado y consolidado, ha servido para ubicar un habitáculo capaz de servir como local anexo de servicio para las actividades de esta zona. Se trata de una arquitectura ligera y efímera en madera. Un volumen de la menor presencia posible, separado de los muros históricos, incluso elevado de los pavimentos y restos preexistentes.