¿Tinta o torniquete?


Aunque parezca una partida perdida de antemano, hoy me toca hacer de abogado del diablo y criticar las medidas de ahorro energético promovidas por el ministro Sebastián. Y es que lo de las bombillas, reducir la velocidad, etc. es como intentar parar una hemorragia con una tirita cuando se debe hacer un buen torniquete.




 

¿Tinta o torniquete?

Pues en esta sociedad contemporánea, destapar las contradicciones del supuesto ahorro energético es algo muy sencillo, basta con ver el día a día de una familia común. Mientras en escuelas y colegios se enseñan hábitos ecológicos y respetuosos con la naturaleza, toda esa actitud pedagógica se echa por tierra al aparecer los progenitores.

Infrautilización del trasporte público o simplemente del medio de trasporte más ecológico (Andar, por si a alguien se le ha olvidado), aires acondicionados capaces de congelar hasta llegar al resfriado, índices de reciclaje ridículos…

La cuestión es sencilla, deben plantearse un par de cuestiones, ¿están dispuestos a rebajar su nivel de vida para frenar la degradación del planeta?¿modificarían sus hábitos de consumo? 

Esto es como cuando el gobierno- ya sea central, autonómico o local- anuncia que hay que apretarse el cinturón, ¿Qué es lo que hacen? Subirse el sueldo. Pura hipocresía.