Siempre he insistido en que la gallina dorada del urbanismo podía enfermar


Nos colamos esta semana en el Ayuntamiento de Beniarjó que, azares del destino, mantiene abiertas sus puertas y ventanas porque el aire acondicionado se ha estropeado. Sin embargo, el viento de fuera viene fresco y este alcalde no suda. "Nuestra situación es buena -afirma Salvador Enguix- ya que Beniarjó no está endeudado y afronta su futuro con ganas, sobre todo en materia cultural". Es el diagnóstico del municipio que vio nacer al gran poeta Ausiàs March y que, entre el interior y la costa, parece quedar a resguardo de la crisis.




 

Siempre he insistido en que la gallina dorada del urbanismo podía enfermar

¿Qué imagen obtiene el visitante que pisa por primera vez La Safor y  descubre Beniarjó?
Beniarjó es un pueblo pequeño de 1.800 habitantes, bastante tranquilo, con una importancia cultural significativa dentro y fuera de la comarca. Es un municipio con bastantes fiestas y tradiciones distribuidas a lo largo del año y con retos culturales interesantes. Estamos en verano y el visitante no podrá conocer las fiestas de Sant Marc (se celebran en abril) pero el pueblo ofrece muchísimas otras cosas. Beniarjó es el lugar natal de Ausiàs March -¡el señorío de Ausiàs March!- así que nuestras fiestas mayores están arraigadas al siglo XV…

Ausiàs March es un emblema del municipio...
¡Sin duda! La figura de Ausiàs March marca nuestra tradición. Las fiestas de abril constan de un acto central conocido como ‘el baile de la bandera de Sant Marc’ acompañado de tambores. Es un elemento diferencial del pueblo dentro de la identidad compartida con el resto de la comarca. Pero Beniarjó disfruta, además, de la procesión del Corpus, que aprovecha la existencia de una agrupación local de danzas que lleva veintisiete años en funcionamiento. Es una procesión con personajes bíblicos, danzas…
Sin olvidar que el pueblo ofrece su Festival Internacional de Música y Danza.
Sí. Son ya nueve ediciones de un certamen que celebramos en la segunda quincena de agosto. En principio este año actuarán grupos de Taiwan, Puriatia (que es una república de la Federación Rusa), Indone-sia, Rusia, México y, junto a ellos, dos bandas de música y una colla de dolçainers i tabaleters.

¿Cómo surgió en Berniarjó un Festival tan internacional?
Puede decirse que la idea del festival es mía. Fui el fundador del grupo local de danzas, en el que he estado bailando veintitrés años. En Beniarjó siempre ha habido tradición de organizar cosas gracias a nuestra relación con las federaciones de folclore... Poseemos la experiencia de traer a grupos de fuera, incluso internacionales.
Hasta que se organizó el Festival los vínculos siempre fueron esporádicos y dirigidos a realizar encuentros eventuales, sin fechas determinadas. Luego surgió la idea de enmarcar las actuaciones en un calendario concreto, y de ahí surgió el festival que en breve cumplirá diez años.

Es curioso que un turista tropiece con una celebración cultural de esta magnitud... ¡y a sólo unos kilómetros del sol y playa!
Con la particularidad añadida de que el Festival va a más cada año... Invito a todo el mundo a que acuda a nuestra plaza en agosto, pues el Festival se realiza al aire libre. La entrada es gratuita.

Por cierto, la plaza parece un entorno muy adecuado para actuaciones de este tipo.
 Es cierto. Su forma rectangular y diáfana ofrece unas características teatrales muy buenas. Algunas noches han llegado a meterse en la plaza entre mil y 1.300 personas…

Suena tremendo.
Pues la verdad es que el Ayuntamiento gasta ‘nada’ en publicidad. ¡La mejor propaganda es la que se hace de boca a boca y funciona muy bien! El Festival Internacional de Música y Danza siempre empieza con unos 500 asistentes y al final se reúnen tantos que no caben en la plaza.

¿Beniarjó aprovecha su coyuntura geográfica  entre la playa y el interior para atraer al turismo?
Mucha de la gente que nos visita veranea desde hace años en las playas. Son muchos años visitándonos, de forma que ya conoce los festivales y las celebraciones que realiza el pueblo. Por otra parte, el turista que viene a La Safor no tiene el propósito de quedarse en un único sitio. Quiere salir, ver cosas de los alrededores, y más si es por la noche. Al turista le gusta cenar aprovechando la fresca y luego ver un espectáculo y, en ese sentido, Beniarjó es muy atractivo.

Algunos alcaldes de municipios costeros han hablado de armonizar los calendarios festivos para aprovechar las sinergias del turismo. ¿Qué opina Beniarjó?
Es una idea interesante. La Mancomunidad de Municipios de La Safor sí publicita los actos de los diferentes pueblos tanto si hay un cine de verano como actuaciones teatrales, infantiles u otras. Obviamente, se hace con cierta limitación en medios materiales.  Por tanto sería una buena propuesta hacer un calendario festivo común, no exclusivo del verano, en parte, para desestacionalizar el turismo.
Entonces, ¿se puede decir que la relación entre los alcaldes de La Safor es buena, que la política de proximidad se concentra en los asuntos cotidianos y no en el megáfono?
Digamos que la relación es mucho más estrecha y no tiene que ver tanto con que los políticos seamos de un partido o de otro. De hecho, la relación entre los alcaldes de los 31 pueblos de la comarca es buena, cordial. Entre los pueblos tratamos de no gastar tiempo en discusiones. Para limar esas asperezas ya están las Cortes Valencianas y otros foros.

Los municipios de La Safor comparten circunstancias. ¿También la debilidad económica derivada de la crisis del ladrillo?
Sí, pero con matices. Yo llevo muchos años advirtiendo de que no había que acostumbrarse a vivir del 'boom' inmobiliario. En Beniarjó ha habido un crecimiento moderado, que ha proporcionado ingresos por licencias de obras. En todos los pueblos han sido importantes, aunque en algunos mucho más. Yo siempre aconsejaba a todo el mundo que no se acostumbrara a vivir del ladrillo...

¿Ni siquiera de forma provisional? 
El ‘boom’ se apoyaba en un problema intrínseco: la gallina de los huevos de oro podía caer enferma y arrastrar consigo a las economías municipales. Eso no ha ocurrido en Beniarjó porque hemos controlado el gasto con el consenso de  la oposición. El municipio no tiene prácticamente endeudamiento ya que hemos hecho crecer los servicios municipales sin sobredimensionarlos.
Con el parón urbanístico las licencias de obra ya no están entrando en ningún sitio y en Beniarjó hemos aprobado el presupuesto sin problemas, gracias a evitar la política del gasto irreal.
Entonces el pueblo habrá evitado también las polémicas derivadas del urbanismo... Ya sabe,  los grupos políticos a la greña con reproches sobre la gestión.
Sí, ya digo, en Beniarjó siempre hemos sido moderados, incluso cuando entraban más ingresos. No queríamos acostumbrarnos a ser ricos, entre otras cosas porque no lo éramos. Era un sentimiento colectivo.

Ahora que se cumple un año, ¿el cambio de legislatura produjo fricciones políticas?
No, ni entonces ni antes. En Beniarjó siempre hemos tenido claro que aquí venimos a trabajar por el pueblo. Lo concejales nunca hemos abordado temas personales ajenos y casi no hemos discutido. Se han discutido tan sólo cuestiones políticas y luego hemos llegado a acuerdos, sin polémicas. Creo que en muchos años  los medios de comunicación no han sacado ni una sola nota que hablara de tensión en los plenos municipales de Beniarjó.

¿Y la comunicación vecinal? Cuando uno es alcalde del PP y diputado provincial de Museos, ¿los vecinos le exigen que aproveche al máximo los puentes políticos?
Hombre, más allá de mi doble condición política una cosa está clara: ¡la misión de los alcaldes es pedir! Los alcaldes somos los pedigüeños de la política; el que no llora no mama, como se suele decir. A veces, incluso,  llorando mucho sólo consigues una mínima parte de lo que quieres. El Ayunta-miento recauda en el pueblo lo que puede pero lo que hace que la cosa brille es lo que se puede conseguir de otras administraciones (del Estado, de la Diputación, de la Generalitat). Es cierto: ahí es donde hay que ir, y yo siempre explico que cuando un alcalde no está en el pueblo es porque está negociando dinero para el municipio.

¿La Diputación le roba mucho tiempo?
Un poco. Ahora tengo menos presencia física en Beniarjó, pero desde Valencia también trabajo para conseguir inversiones para el pueblo. 
¿Qué retos económicos afronta Beniarjó? ¿Es posible exprimir aún más la coyuntura geográfica ligada al turismo?
Sí, ¿pero sabes lo que pasa? El pueblo tiene un problema: no está ni en el interior ni en la costa. En línea recta estamos a cuatro kilómetros del mar, pero no tenemos montaña... ¡Beniarjó está un poco entre Pinto y Valdemoro!

Sí, pero visto así el municipio es un perfecto caravasar: un buen lugar de paso para turistas en un circuito cultural mayor.
 En ese sentido Beniarjó  puede seguir potenciando manifestaciones culturales de renombre y que la gente nos conozca más. Beniarjó es un destino en sí mismo. El municipio representa para todos los valencianos un punto de partida de su identidad puesto que alberga el señorío de Ausiàs March, el mayor poeta del Siglo de Oro Valenciano.