¡Vamos a la playa, calienta el sol!


Vacaciones. ¿Destino?: la costa. A pesar de que el turismo rural y de interior está cada vez más en auge, el turismo de sol y playa sigue siendo el gran triunfador. Ir de vacaciones a la costa es para todo tipo de edades siempre una buena opción. Para los buenos paladares, las playas suelen disponer de buena oferta gastronómica; para los que les vaya la marcha, las discotecas y pubs, así como los chiringuitos y bares de copas suelen estar al alcance en las zonas del litoral; los que buscan llenarse de salud, para ellos, hay disponible una buena ración de sol, mar y brisa y los románticos encuentran en los amaneceres y atardeceres de las playas su momento mágico. Pero ¿qué hay de los que buscan relajarse y disfrutar del descanso? ¿Es la playa una buena opción?




 

¡Vamos a la playa, calienta el sol!

Escuchar el sonido del mar es para muchos una melodía calmante, se vende en CDs de ayuda a la meditación o al ejercicio del sueño. La estampa de una playa vacía, paradisíaca, con palmeras, arena fina y agua cristalina es utilizada recurrentemente por psicólogos para iniciar a sus pacientes en la relajación. No obstante, la realidad de los veranos en las playas turísticas se contrapone mucho con ese icono del relax.
El día a día en la arena es en muchas ocasiones un ejercicio de paciencia y autocontrol por tener que soportar las salpicaduras de arena de los niños que corren o las madres que espolsan sus toallas, los chillidos y risotadas de conversaciones ajenas, los desperdicios de aquellos que antes ocupaban tu sitio y que ahora manchan tu toalla y lo peor de todo, el agobio por encontrar cada día un hueco donde aparcar tus bártulos y poder colocarte cerca del mar. Una lucha que ha llevado en muchos municipios a que sus consistorios impongan sanción a aquel que baje a la playa, temprano en la mañana, y deje su sombrilla plantada en la arena para volver después, al cabo de las horas con toda la familia. Así y con el objetivo de lograr un buen uso de la costa, Cruz Roja de la Comunitat Valenciana y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP) con la participación de la Federación de Salvamento y Socorrismo se ha elaborado una normativa con la que se proponen sanciones de hasta 3.000 euros por reservar sitio en la playa, ducharse con jabón, o llevar a cabo acciones temerarias como bañarse con bandera roja o navegar a menos de 200 metros de la costa. Haciendo caso del refranero, 'nada ni nadie es perfecto' y sea como sea, la playa es el destino turístico por excelencia, ya que parece que sus encantos están por encima de sus 'defectos'.