No apto para almas pusilánimes


En la medida de lo posible, y siempre que la ocasión lo permita, prefiero usar un taco a una frase larga y educada, aunque expresen lo mismo. Pero no vayan a pensar ustedes que esto se debe a tener peor educación, o querer ser mas "guay" que nadie, sencillamente se debe a no querer perder el momento.




 

No apto para almas pusilánimes

Supongo yo que a nadie, por muy Catedrático de Derecho Romano que sea, que presenciara un partido de fútbol en su palco VIP del estadio se le ocurriría llamar al árbitro: "Hijo de señora que realiza el acto sexual a cambio de un intercambio monetario", en lugar de un sonoro "Hijo de Puta". Siendo lo de menos si el árbitro en cuestión ha aplicado correctamente el reglamento o no.
Pues a eso iba, que cada taco tiene su ocasión y su graduación. Existen tacos, como el anterior, que no pienso volver a repetir pues sé que ustedes son bastante más educados que yo, que mentan a los familiares más cercanos y profesiones de dudosa reputación. No solo son usados  con la intención de ofender, sino que además, en ocasiones, se usan de forma admirativa: "que cabronazo", por ejemplo.
También nos encontramos aquellos en los que proyectamos nuestros residuos intestinales sobre los familiares cercanos de aquellos que nos molestan, bien tengan su morada entre el reino de los vivos o entre los muertos. Estos, normalmente, tienen una gravedad menor que los contemplados anteriormente.

La combinación de ambos tipos de taco, los derivados digestivos y las profesiones maternas, dan lugar a un exabrupto que, este sí, ya implica una elevada gravedad y otrora hubiera significado una cita en la puerta de la iglesia, con dos padrinos y eligiendo armas. Pero a día de hoy todos los tacos están tan manidos que ya ni siquiera ofenden.

Luego están los insultos de colegio, que no solo no ofenden sino que ya ni siquiera molesta verlos escritos: tontaina, imbécil, idiota, tonto el haba…y algunos más que ya incluso resultan cariñosos. ¿Quién no tiene un tonto el haba entre sus amigos y además se le trata con benevolencia y el cariño que los amigos como él necesitan?
Evidentemente están aquellos tacos que hacen referencia a órganos sexuales, masculinos o femeninos, que con sus diversas formas, diminutivos, superlativos, cuantitativos o despectivos nos permiten expresar el grado de satisfacción con alguna situación concreta, ya saben eso de que algo es un coñazo o que importa un huevo. Si me lee alguna feminista ruego me disculpe pero no soy yo quien crea costumbre lingüística.

De todas formas el taco está infravalorado, vuelvo a repetir, es raro el programa de radio, televisión, periódico, libro o revista que reproduzca uno y los protagonistas, se cuidan muy mucho de hacer públicos sus sentimientos en forma de palabras malsonantes. Hay que joderse, con lo a gusto que se queda uno.

Así está el mundo, así lo veo yo y así trato de contárselo.