La Mañana Historias de cuarentena

Napoleón




En 1798 los ingleses destruyeron la flota francesa en la batalla del Nilo.
Comandada por el almirante René de Marie, que preso del miedo huyó dejando a sus marineros en aquella sangría batalla. Se le sometió a un consejo de guerra presidido por el mismísimo Napoleón. La sentencia fue de 100 azotes y el destierro de por vida. Como era tradición, por su alto rango, el almirante podía pedir un último deseo, y pidió que desde su destierro se visualizase el mar. Napoleón, hombre benevolente se lo concedió.
Lo desterró a las cuevas Beduinas de Jadet en el Desierto Negro de Egipto. Y para cumplir su último deseo, Bonaparte encargó al pintor Louis- David una bonita marina y ordenó que la ubicaran frente a la cueva donde cumpliría el destierro el cobarde almirante.

Soy René, René de Marie
De profesión Almirante.
Mi patria Francia y el mar,
Mi emperador Bonaparte.
Sufrí una gran derrota
Y por ella el destierro,
Que acepto con honor
Aunque no es lo correcto.
De cobarde se me acusa
Por dar la espalda a mi gente
Pero juro ante Dios
Que antes patria que muerte.
Te perdono y te admiro
Mi general Bonaparte
Porque te pedí el mar
Y tú el mar me pintaste.
En el desierto me dejas
Para cumplir mi destierro,
Alejado y hambriento
Hambriento de mar y viento.
No me acuséis de traidor
Ni tampoco de cobarde,
Yo soy un fiel servidor
Del General, Bonaparte.

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