La Mañana Historias de cuarentena

Titanic




El Titanic se hundió el 15 abril de 1912. En el camarote 334, de primera clase, había un matrimonio anciano con su nieta Bárbara de 10 años. Debido a su avanzada edad no escucharon la sirena de evacuación. Al verse rodeados de agua en la oscuridad les invadió el pánico y  quedaron inmovilizados. Sin saber por dónde, apareció una joven doncella con un vestido color azul, delantal blanco y cofia roja. El  hombre, sin fuerzas y con agua hasta la cintura entregó, la niña a la joven y ágil doncella para que la salvara. Bárbara se salvó.

Al llegar a puerto contó lo sucedido a sus padres, que buscaron a la heroica doncella de la que nada se supo, ni figuraba en el parte de salvados, ni tampoco en la lista de tripulación. Lo curioso, es que las doncellas del Titanic vestían de negro con delantal y cofia  blanca; solo iban de vestido azul y cofia roja las doncelllas del Crucero Yongola que naufragó en 1911 justo un año antes.

Sirenas, gritos y agua
Invaden mi dulce sueño,
Todo cae, todo rompe
El caos entra de lleno.
Una mano me agarra,
Una mujer me domina
Vestida como doncella
Me guía a la salida.
Oscuro y largo el pasillo
Oscura y larga la noche,
No puedo ya con mi alma
Ella me da mucha calma.
Llegamos a la cubierta
Gritos, caos y carreras
No me preguntes ya más;
Todo quedó en tinieblas.
Hoy soy vieja y caduca
Pero no puedo olvidar,
Aquel ángel que un día
Al mar me vino a buscar.

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