Una menor de 5 años: padre ebrio y madre ingresada por ingesta de pastillas

Una menor de 5 años: padre ebrio y madre ingresada por ingesta de pastillas

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La Policía Local y Nacional acudieron al servicio de urgencias del Hospital Francesc de Borja ante la insistencia de un padre ebrio y bajo sustancias de llevarse de malos modos a su hija de cinco años recién cumplidos. Su madre estaba ingresada por ingerir voluntariamente pastillas. El padre borracho se marchó con el coche y acabó detenido. La menor se quedó esa noche sin ser arropada por su madre ni por su padre.

Hay sucesos reales que llegan a superar la ficción. La madrugada del miércoles al jueves, agentes de la Policía Local y de la Policía Nacional se tropezaron con un actuación que pone los pelos de punta. Ocurrió en el servicio de Urgencias del Hospital Comarcal Francesc de Borja de Gandia. La triste protagonista, una desprotegida niña de cinco años recién cumplidos.

La madre de la menor estaba ingresada en el centro sanitario tras una ingesta de pastillas de forma voluntaria. El padre, de 40 años, natural de Letonia y vecino de Gandia, estaba en el exterior del Hospital muy agresivo. Los vigilantes de Seguridad alertaron a la Policía del estado agresivo del padre ya que de muy malas maneras pretendía llevarse a la niña de 5 años cuando estaba totalmente ebrio y, posiblemente, bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Por ello, los sanitarios decidieron aislar a la menor en una sala hasta la llegada de los agentes de la autoridad.

Cuando acude la Policía Local y Nacional, el padre de la menor se negó a identificarse por lo que, al final, en un cacheo superficial de sus pertenencias se puede averiguar quién es y dónde vive. Les dice de muy malas maneras a los policías que quiere llevarse a su hija, mientras balbucea y se tambalea.

Los policías deciden, previa consulta sanitaria, y en aras del interés superior de la menor, trasladar a la niña a dependencias policiales y allí localizar a algún familiar para que se haga cargo de ella. Los resultados son infructuosos.

Mientras esto sucede, los policías le dicen al padre que lo mejor sería tomar un taxi y acudir a la Comisaría ha hacerse cargo de su hija. El padre, lejos de hacer caso, se subió al coche y se marchó. Una patrulla se percató esa madrugada de la conducción temeraria e infracciones que realizaba un coche y al darle el alto y pasar sus datos de filiación comprobaron que se trataba del padre de la menor que había protagonizado el altercado en el hospital.

Acudieron los agentes locales del grupo de Atestados y el conductor se negó a realizar la prueba de alcoholemia, siendo detenido por ello. La menor se quedó esa noche, sin ser arropada por su madre ni su padre.


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