Obituario: Juper, un hombre orgulloso de haber sido como era

Obituario: Juper, un hombre orgulloso de haber sido como era

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Hoy la guitarra suena más bajo como decía Michele Scommegna. Este fin de semana, han sido muchas las personas que han recibido con incredulidad el fallecimiento de Juper. La noche del sábado deleitaba a muchos de sus seguidores con el fuego y las brasas de una cena, su última, rodeada de amigos. Estaba orgulloso de cómo lucía en todo lo alto de su baluarte como él decía, la Real Senyera Coronada. Así era y así fue. Genio y figura. Bondad y calidez. Forjado a golpe de crítica y aguantando chaparrones. No se amilanó. Siempre iba de cara y eso todos lo sabían por lo que, de una forma u otra, era legal y eso le convertía en una persona apreciada y odiada a partes iguales. Sirva este obituario como recuerdo de él y en su memoria. DEP.

Lo conocí a mediados de los 80, por culpa de un artículo que de joven me solicitaron sobre la figura de Juan Bautista Pérez Cerverá. Artículo que, al salir publicado en el libro de fiestas de Palma de Gandia o Ador, no recuerdo bien, nos fraguó una amistad más allá de haber coincidido en diversos medios de comunicación. De hecho, en la profesión, sonreíamos cuando Juper nos contaba mil historias que había vivido. Así era y así se expresaba. Su mote, su pseudónimo o su firma le valieron ser columnista en la desaparecida revista Vall de Bayrén, donde cada quince días sorprendía con su Jupérmides, al más puro estilo de la época de Parménides.

No ocultó nunca sus creencias o ideales. Que le llamaran de derechas, valencianista o blavero, le daba igual. Es más, se enorgullecía allá por donde iba. Y no escatimaba palabras ni circunloquios si debía calificar algo o alguien. De ahí también que algún que otro enemigo se granjeara, sobre todo en el volátil mundo de lo virtual.

Desde hacía cuatro años vivía otra vida mucho más tranquila y alejada de los focos mediáticos. Vivía, como desde hace unos ocho, con su amor a quien descubrió tarde pero lo cambió. No había día que pronunciara palabras de agradecimiento por haberla encontrado en el camino; por ser su pilar fundamental; por ayudarle en los buenos y sobre todo en los malos momentos. Y Juper, ha tenido de todo.

Hace poco escribía que ''Hoy, vuelvo a sonreír, la salud, por encima de todo. Y esto, hubiera sido imposible sin tu apoyo diario. Levantarme cuando casi estaba en el suelo. Decirme lo que me hacía falta cuando me hundía. Animarme cuando no tenía fuerza. Es preciso que te quiera. Mi Ángel de la Guarda lo tengo aquí....''. Se ha marchado con un amor tan grande por Sisternes que nunca vi cosa igual.

Sus ojos hablaban por sí solo. Su sonrisa ladeada y su aspecto bonachón saludando de una punta a otra de la calle, o dialogando con rivales de ideología política distinta sin llegar a esconder que cuando no le convencían los argumentos acababa siempre teniendo claro que a él ya no le cambiaban o daba media vuelta y se marchaba.

Este fin de semana, han sido muchas las personas que han recibido con incredulidad el fallecimiento de Juper. La noche del sábado deleitaba a muchos de sus seguidores con el fuego y las brasas de una cena, su última, rodeada de amigos. Estaba orgulloso de cómo lucía en todo lo alto de su baluarte como él decía, la Real Senyera Coronada. Así era y así fue. Genio y figura. Bondad y calidez. Forjado a golpe de crítica y aguantando chaparrones. No se amilanó. Siempre iba de cara y eso todos lo sabían por lo que, de una forma u otra, era legal y eso le convertía en una persona apreciada y odiada a partes iguales. Y eso a él le llenaba. Que hablen bien o mal, pero que hablen... repetía una y otra vez.



Hoy aquel fuego con el que hace escasamente 48 horas prendía y compartía se apaga. Se apaga en la víspera de las fiestas falleras de las que él tanto presumía. Hoy su Real Senyera Coronada ondea no a media asta sino... ya no ondea. Nos queda su recuerdo, sus batallitas, su ''jo estava allí quan va passar això'' y sobre todo, su gran corazón ese que la mañana de ayer domingo le abandonó dejando de latir. Hace unas semanas hablaba Juper de lo que sentía por José Pedro García Canet, recientemente fallecido. Nada ni nadie le iba a decir que, en menos de un mes se verían. Ahora, Juper, ya le puedes decir todo lo que le querías decir y seguir compartiendo batallitas políticas, valencianistas y de prensa.

Aquel amante del deporte cuando fue joven y profesional, que supo lidiar con tiempos y modas, con tupés y tatuajes, con motos y cuero, solo vivía para disfrutar de su jubilación rodeado de mar, montaña, azahar, amigos y colores. Agradecía por cuanto tan poco tenía y cuan mucho era para él. Amante de la canción italiana, solo le puedo decir lo que expresaba Michele Scommegna, que hoy, la guitarra suena más bajo.





Desde Cope-Onda Naranja nos sumamos a tan dolorosa pérdida y transmitimos nuestro más sincero pésame a familiares y amigos. Descanse en Paz Juan José Pérez Fenollar. Descansa en Paz amigo Juper.