Eres un delincuente al volante. Sí, tú. El del coche blanco.

Eres un delincuente al volante. Sí, tú. El del coche blanco.

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No sabía si decir que un conductor de La Marina Gandiense salva a dos personas de un atropello mortal o decirte lo que eres, aunque lo sabes, eres un delincuente al volante. Apunto estuviste de matar a dos personas, a una parejita treintañera que cruzaba por un paso de peatones.

Ocurrió el sábado al mediodía. Nadie le dará las gracias. Ni tan solo preguntará quién era o qué numero era. Pues fue el conductor 189. Un conductor que evitó una desgracia mayúscula y que, tristemente, pasa muchas veces desapercibida. Habrá conductores de todo tipo como en todas las profesiones. En la suya, en la mía, en La Marina, en el médico, en el supermercado o en la recogida de basura. Siempre se tiende a juzgar aquello que no sienta bien o nos afecta. Hoy traigo a primera plana la actitud de este conductor, el 189, de La Marina Gandiense.

Sobre las doce y media del sábado hacía su ruta Playa Gandia-Ciudad  y entre ellas estaba recoger pasajeros en la parada de Carrefour Gandia. El joven marinero tras rebasar el puente de la avenida Blasco Ibáñez se detuvo en un paso de peatones, el que cruza de la zona de Carrefour a Plaza Mayor, habida cuenta que dos personas, un hombre y una mujer, se disponían a cruzar la calzada. Estarían sobre la treintena de años él y ella. La Marina se detiene y lógicamente les cede el paso. Y cruzan...

En ese instante, el ávido conductor de La Marina Gandiense se percata de reojo y por el retrovisor que por el carril izquierdo viene a toda velocidad un coche blanco. Toda velocidad significa superar los 50 kilómetros hora en zona urbana y, por la rapidez y celeridad con la que tomó la rotonda circularía entre 70 y 80 km/h.

Al ver el coche a esa velocidad y que no le daría tiempo a frenar y mucho menos al no haberse percatado que La Marina Gandiense se había parado porque cruzaban personas por un paso de peatones, se le ocurrió pitar de forma brusca a los peatones que, sorprendidos por la actitud del Marinero, se pararon delante del autobús y le miraron con cara de circunstancia. Esas fracciones de segundo, la duda y el mirar al conductor de la Marina, salvaron a esta pareja de haber sido atropellada y lanzada por el aire a muchos metros, con el consiguiente impacto que conlleva. Prácticamente los elementos justos para un atropello mortal.

El incívico, impresentable y hasta delincuente de la circulación (eso lo añado yo) que al ver el autobús parado en el carril derecho no frenó ante la llegada de un paso de cebra y pasó a toda velocidad podría haber segado la vida de dos personas. En Gandia. En plena zona comercial. A plena luz del día. Eres un delincuente al volante. Sí, tú. El del coche blanco. El que ni se inmutó cuando a toda velocidad tomó la rotonda. El marinero te salvó de la cárcel, pero lo más importante no para ti sino para la parejita... que los salvó a ellos de un impacto brutal y quien sabe si de consecuencia irreparables.

Gracias 189.

Y a tí delincuente, si lees esto, dale las gracias a quien creas.

Y a quienes leen esto y circulen por vías de dos carriles, es bueno recordar que cuando haya alguien parado es que posiblemente esté cruzando una persona.


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