Vecinos del Raval denuncian la existencia de una persona con Diógenes

Vecinos del Raval denuncian la existencia de una persona con Diógenes

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Ha intervenido la Policía Local, inspectores, Sanidad, pero desde hace años un grupo de personas sufre la situación un vecino acumula basura, ratas, restos de utensilios, hierros, vehículos, neveras, barriles, carteles, todo lo que se le pueda pasar a uno por la cabeza. En plena calle Sant Enric, en el Raval de Gandia, de una vivienda emanan olores insoportables y atrae focos de infección. Piden que se solucione el problema sobre todo ahora en verano dado que se puede hacer insoportable.

Con temperaturas esta semana de entre 33 y 35 grados centígrados, vivir en la calle de Sant Enric en el Raval de Gandia es toda una odisea. Los vecinos de esta vía urbana llevan años peleando y luchando para poder tener una vida digna, normal, como la de cualquier otro vecino de cualquier ciudad del planeta. La diferencia es que tienen que soportar a un vecino que, con el síndrome de Diógenes, acumula basura, restos de utensilios, hierros, vehículos, neveras, barriles, carteles, todo lo que se le pueda pasar a uno por la cabeza lo acumula dentro de una vivienda donde los olores que emanan de ella y la suciedad son más que notables.

Ha intervenido la Policía Local. El Ayuntamiento de Gandia ha puesto el caso en manos del departamento de Sanidad. Hay informes sobre la caótica situación en la que malvive esta persona, del sufrimiento que año tras año padecen los vecinos de la calle de Sant Enric, pero aún así, la justicia es lenta y el ínclito vecino pasa de todo. Por pasar, pasa hasta de recoger las notificaciones judiciales y eso conlleva, año sí año también; verano sí verano también, que ratas, mosquitos, olores, gatos, y cualquier otra fauna que se precie entre y salga de la vivienda a sus anchas, lo que unido al mal olor, a un olor nauseabundo que emana cada día de esos bajos y vivienda, haya convertido la convivencia de estos vecinos de la capital de la Safor en todo un calvario.

No atiende ni a policías, ni a jueces, ni a inspectores, ni a sanidad, y mucho menos a los vecinos. Unos vecinos que han visto con sus propios ojos que, ''corbella en mà'' (con una hoz) ha amenazado a quien pretenda recriminarle la mierda, los bichos y el olor que de su casa emanan. No pasa nada. Hasta que pasa. Con el calor, la gente se altera. Con el calor los olores aumentan y esto es una calle con una bomba de relojería si no se actúa a tiempo.

Cope-Onda Naranja y 7yMedio Noticias han estado allí. Y sí. Es cierto todo lo que cuentan los vecinos y todos los olores que emanan de tan lúgubre cochera. En su huerto, por llamarlo de alguna forma, hay un níspero de decenas de años, que ocupa viviendas y terrazas y cuyos frutos, por el calor y la madurez, atraen mosquitos y sueltan líquidos en las terrazas contiguas. A los pies del níspero, cacas se acumulan rodeadas de bidones de hierro oxidados propios de la década de los años ochenta. Sobre uno hay una nevera inservible que suele ser utilizada por ratas para ocultarse. Dentro, láminas, hierros oxidados, y basura.

Según han podido saber estos Servicios Informativos, el ayuntamiento es consciente de la situación. Ha acudido Policía Local, Sanidad, y otros departamentos implicados. El consistorio lleva años con el tema intentando dar una solución a los vecinos. Pero el principal autor de este síndrome de Diógenes no atiende a razones. Se deben reunir múltiples informes para que un juez otorgue autorización para entrar en una vivienda particular que presenta este tipo de situación. Ya ocurrió en el famoso edificio de la calle Perú 57 de Gandia. Y se consiguió. Los vecinos reclaman que no se olvide el tema máxime ahora que, de cara el verano, el olor es insoportable. Hasta tal punto que ni tan siquiera pueden salir a la calle a tomar la fresca porque no se puede estar.




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