Los vertidos al mar de la depuradora de la Safor pueden contaminarlo

Los vertidos al mar de la depuradora de la Safor pueden contaminarlo

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Con vídeo submarino incluido, Los Verdes reclaman la urgente reparación del emisario submarino de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Gandia-Safor y su posterior substitución en el marco de un proyecto de ampliación y mejora del tratamiento de las aguas residuales de Gandia y comarca.

Los Verdes han denunciado ''la deficiente situación del emisario submarino de las aguas residuales de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Gandia-Safor, y que está vertiendo al mar mucho más cerca de la costa y a menor profundidad las aguas procedentes de esta depuradora''. Para la formación que lidera Joan Francesc Peris García, ''es urgente la reparación del emisario por parte de la Entidad de Saneamiento de la Generalitat Valenciana, pues estos vertidos pueden generar contaminaciones fecales en las playas al sur del Serpis este verano''.
 
No obstante, esta reparación de urgencia debería ir acompañada de un proyecto integral de mejora del tratamiento de las aguas residuales que llegan a la EDAR de Gandia-Safor, desde la propia ciudad y muchas poblaciones de la Safor, que, claramente, es insuficiente en los meses de verano, con la máxima ocupación turística, para evitar vertidos de aguas no tratadas suficientemente o cloraciones que desinfectan las aguas residuales pero producen efectos negativos y peligrosos en la cadena alimenticia, asegura Peris García.

Desde Los Verdes, se pone el acento en la existencia de ''alternativas y tecnologías para mejorar en mucho el tratamiento de las aguas residuales antes de verterlas al mar, o en momentos de picos de consumo de agua; incluso al final de la desembocadura del río Serpis'' por lo que Los Verdes han pedido al nuevo gobierno de la Generalitat que agilice las actuaciones que mejoren la actual situación. Dentro de las políticas verdes anunciadas por el II Pacto del Botànic, para la formación ecologista gandiense ''debería ser una de las prioridades la mejora de los vertidos de todas las depuradoras de la costa y un Plan estratégico de reutilización de las aguas para usos agrícolas con la incorporación de tratamientos terciarios sin cloración'' ha finalizado en sus declaraciones el Portavoz de Los Verdes.

Los Verdes han remitido un enlace a un vídeo grabado en este pasado lunes, 24 de junio de 2019, de la lamentable situación del emisario submarino:

https://verdes.info/rotura-emisario-edar-gandia-safor-2019-06-25.mp4


Los Verdes, conscientes de la problemática que suscita y puede acarrear esta situación de la EDAR Gandia-Safor, han adjuntado el documento íntegro sobre la situación de la depuración de las aguas residuales de la EDAR Gandia-Safor:

DOCUMENTO DE LOS VERDES SOBRE LA EDAR GANDIA-SAFOR

El principal problema de la depuración de aguas residuales estriba en el dimensionamiento de las plantas de tratamiento. Las plantas funcionan con la máxima eficiencia de diseño para un tamaño de población determinado, pero pierden mucha eficiencia tanto si la población es menor o mayor que la prevista en el diseño de la planta.

La EDAR de Gandia-la Safor depura las aguas residuales de Almoines, Bellreguard, Beniarjó, Beniflá, Benirredrà, Daimús, Gandia, Guardamar de la Safor, La Font d'En Carròs, L'Alqueria de la Comtessa, Miramar, Palmera, Piles, Potríes, Rafelcofer, Real de Gandía y Villalonga.


La depuradora se dimensionó para tratar las aguas de aproximadamente 130.000 habitantes equivalentes por lo que tiene un margen de tratamiento con la máxima eficiencia de entre 15.000 y 30.000 habitantes equivalentes menos y más. Los municipios de la Safor con playa sufren un incremento considerable de población que supera la población prevista en el diseño y, por tanto, en julio y agosto, no se puede depurar adecuadamente toda el agua servida.

Por otra parte, existe un emisario submarino que recibe el agua tratada por la depuradora y la vierte a 2 km de la playa de Marenys de Rafalcaid y a una profundidad de 17 metros. El emisario tiene un límite de caudal diario de vertido que depende de las dimensiones del emisario y de la potencia de la estación de bombeo. Si se supera el caudal máximo se vierte a través de un aliviadero al río Serpis a solo 150 metros de la playa de Venecia. Hay dos situaciones en las que se supera la capacidad de vertido del emisario, una no genera problemas puesto que coincide con situaciones de fuertes lluvias y la otra puede ocurrir durante los picos de generación de agua residual durante los máximos de población que se producen entre el 15 de julio y el 15 de agosto. Durante el periodo estival no se puede tratar toda el agua residual generada y además ocasionalmente se vierte casi en la misma desembocadura del Río Serpis.


Las aguas residuales aportan bacterias y es por ello que las analíticas de control de aguas de baño pueden mostrar valores elevados de bacterias indicadoras de contaminación fecal obligando al cierre de las playas, fenómeno que ocurre recurrentemente todos los años. Otro fenómeno, también frecuente en las playas de Venecia, desembocadura del Serpis y Marenys, son las mortandades de peces en verano. Las mortandades son debidas a las toxinas generadas por microalgas: las conocidas como mareas rojas. En la zona son recurrentes las mareas rojas generadas por dinoflagelados que se desarrollan en verano gracias al aumento de temperatura del agua, la elevada radiación lumínica y los aportes de fosfatos que llegan con los vertidos de aguas residuales.

¿Cómo se puede solucionar estos problemas?
Sabemos que no tiene sentido ampliar la planta de tratamiento actual con sistemas de tratamiento convencionales puesto que ampliar la capacidad nos llevaría a gastar más dinero, pero solo seríamos capaces de depurar las aguas residuales generadas por los visitantes cuando estos ya hubiesen regresado a sus lugares de origen y la planta reciba solo la misma cantidad de agua para la que ahora ya es eficiente. Se podrían construir sistemas complementarios al actual como los humedales artificiales que tendrían su máxima eficiencia durante el periodo estival y que mitigarían el problema.

¿Serviría instalar un tratamiento terciario?
Depende puesto que hay muchas posibilidades de tratamiento terciario. Se considera un tratamiento terciario una eliminación de fosfato, que sería muy útil para evitar las mareas rojas y las mortandades de peces, pero también es un tratamiento terciario la desinfección del agua, bien mediante la adición de ozono, la cloración o la aplicación de radiación ultravioleta.
Es importante aclarar algunos aspectos respecto a la desinfección que puede aplicarse y que desgraciadamente se ha aplicado muchas veces en Gandia.

En el control de calidad de aguas para el baño se miden indicadores de contaminación fecal (Escherichia coli, enteroccos intestinales), pero son solo indicadores de que existe contaminación fecal y las aguas tratadas solamente reducen si son desinfectadas. Desinfectar el agua no implica haber eliminado la contaminación solo que hemos matado las bacterias. Una playa se cierra al baño si se superan determinados límites de bacterias indicadoras que han llegado con el agua residual. ¿Qué pasará si desinfectamos el agua antes de verterla? Pues que tendremos la misma agua residual, pero sin bacterias. Por lo tanto, lo único que se consigue es evitar las infecciones (conjuntivitis, otitis?) que no es poco, pero debemos ser conscientes que seguimos teniendo un problema. ¿Qué pasará si desinfectamos adicionando cloro? Pues algo tan perjudicial como que formamos organoclorados que se incorporan a los organismos acuáticos, se acumulan y biomagnifican en las cadenas tróficas y pueden acabar generándonos problemas para nuestra salud más graves que las infecciones que hemos tratado de evitar.
La situación se complica de cara a los meses de julio y agosto de 2019 puesto que el emisario ha sufrido una rotura y lleva dos meses, desde finales de abril, vertiendo la totalidad de las aguas residuales solo a 10 metros de profundidad y a un kilómetro de la playa de Marenys de Rafalcaid. Debido a esta rotura el vertido de aguas residuales a través del emisario se produce a 10 metros de profundidad en vez de a 17,5 m y a 1 kilómetro de la costa en vez de a 2 kilómetros. A menor profundidad de vertido, menor mezcla del agua residual y el agua de mar, mayor concentración de contaminantes, y menor desinfección debida a los rayos ultravioletas que inciden sobre la superficie del mar. Y, a más cercanía a la playa, mayor probabilidad de que en la playa se detecten bacterias indicadoras de contaminación fecal. Este año la probabilidad de cierre de playas aumenta y amenaza con afectar a otros municipios como Daimús y Guardamar. La solución pasa obligatoriamente por la reparación inmediata del emisario y no por incrementar la contaminación mediante la cloración como ocurre año tras año.

El emisario es una construcción antigua y no tiene el mejor diseño posible. Los Verdes de Gandia proponíamos, en nuestro programa electoral 2019-2023, reclamar la mejora de esta infraestructura y mejorar los sistemas de tratamiento puesto que no tiene sentido que afectemos negativamente a la actividad turística pero, sobre todo, es un crimen que deterioremos nuestros recursos naturales y afectemos a nuestra salud y a la de las generaciones venideras por no afrontar un problema que ya nadie podrá decir que desconoce.


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