Verano fecal en Gandia: evacuadores acuáticos que cierran piscinas

Verano fecal en Gandia: evacuadores acuáticos que cierran piscinas

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Hasta cuatro veces ha ocurrido en Gandia. La ''gracieta'' por llamarla de alguna manera dado que se trata de algo más que una gamberrada, puede resultar más cara de lo que se presume a quien se lanza a seguir el reto viral al tiempo que desliza disimuladamente sus ''cagallones'', palabra que aunque no recoge el diccionario de la RAE todos sabemos lo que es.

Sin duda alguna el verano de 2019 que ya languidece pasará a la historia de la Safor como el ''verano fecal''. No solo ya por las miles de toallitas que de los váteres inundaron las calles del distrito de Venècia y por extensión las aguas negras afectaron a su playa, sino también por el cierre de las piscinas públicas por culpa del reto viral de hacer deposiciones en el agua y ver cómo las heces flotan.

Hasta cuatro veces ha ocurrido en piscinas de Gandia, en tres ocasiones en la de Roís de Corella -la última este domingo- y una en la de Beniopa. Este verano han sido muchísimas las críticas al incivismo y la cerrilidad que han demostrado quienes se apuntan al reto viral de dejar evacuar los esfínteres en plena piscina y dejar que los excrementos humanos floten y se esparzan. Y no se trata de niños ni de piscinas infantiles sino de personas que ya saben lo que hacen.

Cada fin de semana las redes sociales se inundan de preguntas sobre si tal o cual piscina está abierta al baño. Otros ya hartos y cansados preguntan directamente si en la piscina equis han vuelto a cagar. Así de triste y así de claro se van comunicando los usuarios la situación de las piscinas. Una situación que no solo se ha dado en Gandia sino que se ha venido a sumar a ese reto viral que se ha extendido por multitud de piscina en la Comunitat Valenciana y que, podríamos decir que han venido a sustituir las noticias sobre picaduras de medusa o carabelas más típicas de otros veranos.

La ''gracieta'' por llamarla de alguna manera dado que se trata de algo más que una gamberrada, puede resultar más cara de lo que se presume a quien se lanza a seguir el reto viral al tiempo que desliza disimuladamente sus ''cagallones'', palabra que aunque no recoge el diccionario de la RAE todos sabemos lo que es. Esa evacuación sobre la piscina contiene bacterias que se esparcen y propagan a través de microorganismos por el agua. Más allá de lo desagradable de la alerta que puedan dar los bañistas, quienes lo hacen no saben si la persona de al lado o la última en salir de la piscina puede o no haber estado en contacto con la bacteria. Así que de juego nada porque puede provocar serias consecuencias.

De momento, el Ayuntamiento de Gandia ha instado a los responsables de las instalaciones que estén alerta, sobre todo en personas jóvenes que suelen ser las que más se apuntan a este tipo de retos virales ya vayan solos o en grupo, para evitar en la medida de lo posible que vuelva a suceder y, sorbe todo, para poder sancionar al evacuador acuático como autor de un delito contra la salud pública.

Y no es menos culpable quien suelta el ''cagallón'' que quien lo permite, ayuda o colabora. No en las tareas de evacuación sino tapando la acción, ocultando a su amigo que bajándose el bañador disimula soltando el ''truño'' que deberá cortar rápidamente para que no le delate. Y esos que, viendo cómo flota se alejan señalando o alertando a los demás que ahí, sí, ahí hay una cosa flotando. Esos son igual de culpables que quien lo hace, porque sin colaboración, sin ocultación, los propios bañistas educados delatarían al autor. O él mismo se delataría porque lo pillarían subiéndose el bañador tras haber dejado el regalito porque todos tenemos claro que lo deja con el bañador bajado, de lo contrario todos sabrían quién ha sido.

Todo ello además supone un gasto no solo ya económico sino medioambiental tener que cambiar el agua de la piscina, proceder a su limpieza y desinfectación, y por último la hipercloración teniendo que aumentar las dosis de cloro y lejía hasta que los testadores de los ph y las bacterias den el resultado de apto para el baño. Si recogemos plásticos pero tiramos al desagüe miles de litros de agua, el planeta se queda igual no, peor. Así que mucho se lo deberían pensar quienes se han apuntado a este ''verano fecal'' en Gandia por los trastornos, el peligro, la contaminación y el desgaste que supone esta ''gracieta'' que nada tiene que ver con quienes solo pretenden disfrutar de un agradable baño en piscina para sofocar u mitigar los calores del verano.


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