Tigre de Bengala en Marxuquera: fuerza y ferocidad del fuego voraz en Gandia

Tigre de Bengala en Marxuquera: fuerza y ferocidad del fuego voraz en Gandia

Por
9409

No ruge pero siente. Siente lo que sintieron sus dueños y decenas de vecinos cuando la fuerza y la voracidad de las llamas, cual feroz felino, devoró y se llevó por delante recuerdos, vivencias, casas, coches y parcelas. Arrasó con todo ante los ojos vidriosos de la impotencia tornada rabia a medida que pasaban las horas y los días. Hoy, Marxuquera y sus vecinos tienen un lugar donde mirar y recordar, donde explicar lo ocurrido y el porqué paso y cómo pasó.

Se trata de una escultura que se ha realizado aprovechando los esqueletos formados por los troncos y muñones de las ramas principales de dos grandes pinos que fueron quemados por el incendio. Estos esqueletos han sido tratados en su totalidad por procedimientos físicos y químicos que garantizan una permanencia muy prolongada en el tiempo sin riesgo de caída. La altura de la escultura en la que se integran los esqueletos mencionados es de 20 metros desde el suelo. En las puntas de los muñones se han instalado siluetas de llamas con láminas de aluminio blanco reflectante, las cuales simbolizan, junto con los troncos pelados, el fuego del incendio.

Entre dichos esqueletos se ha instalado una figura de tigre de Bengala en actitud vigilante tallada sobre una plancha de acero de 5 mm de espesor. Esta figura, cuya altura es de 6 metros, está ocupando el segmento en altura que cubre entre los 6 y los 12 metros. Por la noche, la escultura completa (tigre, llamas y esqueletos de árbol) es iluminada de manera automática, destacando ostensiblemente su color blanco sobre el fondo oscuro del paisaje.



La escultura ha sido elaborada, diseñada, confeccionada y acabada por un un equipo de personas con talento artístico dirigidos por el dueño de la parcela que, con esta escultura, ha pretendido que permanezca en la memoria aquellos días de angustia y preocupación, para que no se olvide en la memoria colectiva. De hecho, señala el propietario que lo único que ha pretendido erigiendo esta escultura en su parcela es ''un memorial cuya finalidad es dejar constancia de que hubo un gran incendio en la zona urbana de Marxuquera que arrasó muchos de los bellos y extensos pinares, así como los arbolados en las parcelas urbanizadas e incluso un número importante de casas habitadas''.

Aunque la obra de arte no necesita de mucha explicación, el propietario ha señalado que los esqueletos de los árboles y las llamas representan la presencia del incendio en sí, mientras que el tigre trata de transmitir, con su ferocidad característica, la voracidad con la que el incendio redujo a escombros y cenizas zonas habitadas cuyo desarrollo se produjo a lo largo de muchos años de esfuerzo, dedicación e inversión.




Ahora bien, no es un homenaje sino un memorial, dado que según recuerda este vecino ''no es necesario describir aquí lo obvio del efecto negativo, tanto en el aspecto económico como el psicológico, que esta desgracia ha generado en los habitantes de las urbanizaciones de Marxuquera, agravado por la sensación de que la catástrofe pudo ser evitada de haberse actuado con mayor diligencia y profesionalidad por parte de los organismos responsables''


El resultado ha sido tan espectacular que muchos vecinos y turistas, sobre todo veraneantes, la han fotografiado al pasar. De hecho, el dueño de la escultura ha explicado a COPE Gandia que ''la escultura se encuentra a unos 4 metros del linde de la propiedad, y debido a su gran tamaño y altura es perfectamente visible desde las calles adyacentes'' y ha añadido además que como propietario de la parcela y de la escultura ''no me opongo a que se realicen fotografías o filmaciones desde el exterior''. Y seguros estamos que se convertirá en un icono, en un recuerdo como especie de memorial de lo ocurrido. Ojalá no haya que poner más tigres así ni en esa ni en ninguna otra montaña del mundo.




TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR