Detenido en Gandia por pegar a un Policía tras decir que era dueño de un bar

Detenido en Gandia por pegar a un Policía tras decir que era dueño de un bar

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El arrestado, totalmente ebrio, entró en un bar del distrito del Raval de Gandia y comenzó a proferir improperios a clientes y camarera. A la llegada de la Policía los echa fuera porque dijo que había comprado el bar. La situación se agravó cuando quiso echarle mano al cuello a un policía nacional.

Un hombre de 52 años de edad, español, y con antecedentes penales ha sido detenido por la Policía Local y Nacional cuando tras ser requeridos por un ciudadano éste denunciaba que, en el interior de un bar del distrito del Raval de Gandia, había un hombre en estado de embriaguez, causando molestias a clientes y, sobre todo a la camarera.

Cuando los policías acceden al bar comprueban que el detenido estaba detrás de la barra y la camarera le pedía que la dejara trabajar y que se marchara. Los agentes pidieron la documentación al referido y éste la entregó diciendo que acababa de comprar el bar.

Una patrulla de la Policía Nacional fue alertada por otro vecino de lo que ocurría en el bar y al llegar los agentes, tanto la Policía Local como la Nacional indicaron al detenido que saliera de detrás de la barra. En ese instante, el ahora detenido se dirigió a los policías diciéndoles que no le iban a sacar del bar porque era de él y lo acababa de comprar.

La situación se tensó hasta el punto que, cuando un policía nacional lo cogió del brazo para sacarlo de la barra al no obedecer sus órdenes, el hombre le dijo al agente si quería vivir o morir e intentó lanzarle la mano al cuello al policía y al echarse hacia detrás el agente, el hombre le agarró el uniforme rompiéndolo por lo que tuvo que ser reducido y llevado al suelo para salvaguardar la seguridad de los agentes, procediendo a esposarlo. En ese instante, se resistió activamente y causó lesiones en la mano derecha a otro agente.

Tras ser detenido les dijo a los policías que se iban a acordar de él y que iría a por todos. Una vez dentro del vehículo policial, éste no paró de golpearse la cabeza contra la ventana izquierda del vehículo. Una vez ya en los calabozos siguió dando puñetazos a la puerta.

La camarera explicó a los policías que no conocía de nada al hombre y que se presentó en el bar ya totalmente ebrio y nada más entrar se metió detrás de la barra negándose a marcharse y no dejándola trabajar. Le propinó un puñetazo a un frigorífico causándole daños. La camarera puso en conocimiento de la propietaria del bar los hechos para presentar la correspondiente denuncia.


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