Un ladrón atrapado en la Colegiata de Gandia huye rompiendo un cristal

Un ladrón atrapado en la Colegiata de Gandia huye rompiendo un cristal

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Para escapar, tras pasar varias horas encerrado en el templo gandiense, tuvo que fracturar el cristal de la Capilla de San Martín.

Hace varios sábados una persona se escondió en el interior de la Seu Colegiata de Gandia, y al darse cuenta de que no poder salir, por estar las puertas cerradas, decidió romper el cristal de la capilla de San Martín para poder escaparse con el botín de unas exiguas monedas de las ofrendas de la Hoja Parroquial.

Según ha podido averiguar Cope Gandia por fuentes de la Colegiata, durante el mes de agosto, en varias ocasiones, los domingos por la tarde, los encargados de abrir el principal Templo de Gandia se habían cerciorado que una de las puertas quedaba sin el pasador, es decir, junta pero abierta. Por lo que decidieron pasar la llave también a mediodía y no dejarla con el simple cerrojo.

La sorpresa del ladrón fue que hace tres sábados no pudo salir, y tuvo que estar escondido hasta que cayera la noche para poder huir. Pasadas las horas y al ver que no podía salir del templo gandiense acabó rompiendo el cristal de la capilla de San Martín para, posteriormente, salir saltando el muro y la valla que da al patio interior logrando huir por la plaza de los Apóstoles y las calles Abadia y Confraria de l'Assumpió.

No es la primera vez que la Colegiata sufre robos, y que el botín son unas exiguas monedas. Siendo más el daño que ocasionan que lo que se pueden llevar, ya que la Colegiata no mantiene en su interior ni grandes cantidades de dinero ni objetos de gran valor.


La capilla de San Martín fue subvencionada por la antigua Bancaja costando varios millones de pesetas. Se derribó una escalera del siglo XV y el techo de la misma, cerrando en aquel momento un acceso mucho más seguro a la sacristía de la Seu gandiense, y creando otro, que apenas se abre por carecer de accesibilidad y visibilidad para los fieles y personal de la Colegiata.
Toda esta obra de piedra fue sustituida por la actual capilla de cristal, que desde sus inicios ha sido noticia por ocasionar filtraciones de agua, polvo, viento y frío durante el invierno. Dichas filtraciones han destruido las tumbas allí encontradas y el camino romano que tras excavaciones arqueológicas allí apareció.

En esta capilla de cristal se acumula suciedad en el techo, así como diversas roturas que han debido ser reparadas a cargo de la feligresía de la Seu, como cuando cayó un badajo en su interior. Ahora no solo por ello, es un acceso fácil para los cacos, pues la Colegiata tendrá que reforzar el cristal. Unas obras que, según ha podido saber Cope Gandia, se acometerán esta semana.


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