Gandia aplica la ley de la selva para las nuevas bicicletas de alquiler

Gandia aplica la ley de la selva para las nuevas bicicletas de alquiler

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Tras casi dos horas aparcada sobre el paseo un vecino tuvo que retirarla. Estas bicis se pueden dejar donde le plazca al usuario y la empresa no responde de las infracciones. Encima del paseo, en las esquinas, las aceras o incluso delante de comercios.¡Ya te la quitarás tú si quieres o te molesta!

Han sido varias las quejas que se han recibido con respecto a las bicicletas de alquiler que, desde este verano, han proliferado por la ciudad de Gandia y playa. No por el servicio en sí sino por la dejación en el control de estos aparatos de movilidad por parte del Ayuntamiento de Gandia dado que se pueden dejar donde al usuario le plazca o apetezca sin temor a denuncia alguna. Ni multa al último usuario, porque puede que alguien la haya movido, ni sanción a la empresa por no respetar el espacio público y las ordenanzas. Es decir, aplicación total y absoluta de la Ley de la Selva en Gandia.

Días pasados, un vecino de la zona de Roís de Corella que se dirigía sobre las 12 de la mañana a la Feria con su mujer e hija, se percató de la existencia de una de estas bicicletas de alquiler estacionada en pleno paseo de las Germanies. Otro usuario realizó fotos y, curiosamente, sobre las 13.30 horas, ese vecino que regresaba de la Feria con su familia decidió retirar la bicicleta de la zona peatonal de Germanies ante la sorpresa de ''haber estado hora y media en pleno paseo sin que nadie la quite''.



Ya puede ser acera, esquina, jardín o señal donde a diario se ven estas bicicletas que, en el caso de haber sido de particulares se les habría interpuesto la correspondiente sanción cosa que no ocurre con la empresa que las gestiona.

Aunque es responsabilidad de quien la utiliza hacer un uso adecuado de la misma, no deja de sorprender a algunos que teniendo un localizador las bicicletas, la empresa no detecte que están mal estacionadas y no se haga responsable de dónde están las bicicletas más allá de su estado.



Esta misma semana se han podido ver dos bicicletas sobre la acera de la calle Magistrat Català; otra lleva tres días sobre la fachada de un comercio en la avenida de València y el peatón al que le pueda incomodar la va apartando.

La gente va teniendo la sensación que con estas bicicletas no pasa nada a menos que sea la bicicleta de un particular, por lo que, aunque no dispongan de bases sí se debería respetar a los peatones y, en consecuencia, aparcarlas en la calzada como hacen las motos, ciclos y demás artefactos móviles que tilda la inminente ordenanza municipal de Tráfico.

Lo dicho, la ley de la selva y de momento ¡ya te la quitarás tú si quieres o te molesta!


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