Gandia paga la vigilancia en las playas de la Safor y se queda sin servicio

Gandia paga la  vigilancia en las playas de la Safor y se queda sin servicio

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Alguien hubiera podido acabar en prisión si llega a ocurrir algo este mediodía en la playa de Gandia. Una playa que, teóricamente, posee servicio de salvamento y socorrismo hasta el 12 de octubre. Teóricamente porque hoy ha sido desmantelado durante un tiempo para atender una urgencia en la playa de Oliva que, curiosamente, no tiene vigilancia en estas fechas. Mal si vas y mal si no vas. Ahora los gandienses pagan el servicio de atención médica por parte de Cruz Roja a las playas de Oliva con el peligro de que alguien pierda a vida por no ser atendido en su playa, la de Gandia.

Foto: M. P./Cope Gandia

Mal si andas, mal si no. Y menos cuando está en juego la vida de las personas y la posibilidad de enfrentarse a penas de cárcel. Lo ocurrido hoy en la playa de Oliva ha puesto al descubierto el peligroso juego de quitar recursos sanitarios pagados por uno para servir a otro que no paga. Afortunadamente no ha ocurrido nada en Gandia mientras la ambulancia con un equipo médico (Técnico, DUE y Médico) pagada por todos los gandienses ha sido movilizada hasta Oliva para atender a dos personas en peligro.
Todo ha ocurrido este mediodía cuando ha sido movilizada una ambulancia de Cruz Roja Gandia hasta la localidad de Oliva ante la presencia de dos personas, mujeres, que necesitaban ser rescatadas del mar y atendidas de forma sanitaria. Un hecho que, de por sí, no tiene mayor transcendencia e importancia, salvo que la playa de Gandia en ese momento se quedada sin servicio médico de Salvamento y Socorrismo tal y como viene estipulado por contrato. Si llega a suceder algo irremediable no se sabe a ciencia cierta quién hubiera sido el responsable y quién no podría eludir la acción judicial por haber tomado esa decisión.


Se trata de dos mujeres de 55 años de edad, nacidas en Suecia, que han sido atendidas por los efectivos de Cruz Roja Gandia. Una de ellas, afortunadamente, no ha necesitado mucha intervención pero por contra, la otra mujer presentaba síntomas de ahogamiento, por lo que tras comprobar que había tragado mucha agua y que no presentaba unas constantes vitales normales, ha sido evacuada de urgencia al hospital comarcal Francesc de Borja de Gandia.

La llegada de Cruz Roja Gandia a la playa de Oliva ha motivado que, por una parte, el traslado y los efectivos que paga el Ayuntamiento de Gandia presten servicio en otra localidad y que, además, ponga en serio riesgo una posible actuación en ese mismo instante en la playa de Gandia. Una cosa es una emergencia dictada por un órgano superior y que se tengan que movilizar todos los recursos sanitarios de las asambleas, empresas privadas y voluntarios a consecuencia de una catástrofe y otra que, los bañistas de Gandia confiados en tener un servicio pagado de Salvamento y Socorrismo hasta el 12 de octubre, se encuentren que no existe ta servicio porque alguien, que no paga, así lo ha ordenado. Ahí radica el problema más allá del económico.

Y no sería de extrañar que el próximo salvamento o rescate en el mar que necesitara, por ejemplo, la playa de Cullera se pidieran los efectivos que paga el Ayuntamiento de Gandia para acudir al rescate en sus playas. Todos saben, más o menos, que la playa de Gandia es la primera de España en ''abrir'' con la temporada de Fallas y la última en ''cerrar'' la vigilancia de playas en el puente de la Virgen del Pilar. Un servicio que paga el consistorio gandiense y que, al paso que va, se estarían beneficiando otras localidad aún poniendo en serio peligro la vigilancia y el salvamento en donde sí está estipulado y contratado el servicio que es en Gandia.

Si una persona hubiera necesitado de la atención médica de Cruz Roja en ese instante en la playa de Gandia mientras el equipo médico estaba en la playa de Oliva, seguramente el familiar habría interpuesto una querella y se hubiera encontrado con ningún responsable más allá de quienes, obligados, han tenido que realizar dicho servicio arriesgándose a verse involucrados en un proceso judicial que hubiera acabado con sus carreras.


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