Talan árboles casi centenarios en nombre del progreso en la playa de Gandia

Talan árboles casi centenarios en nombre del progreso en la playa de Gandia

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Mira el vídeo. Ahí están los troncos cuya base el ser humano no puede ni abrazar y que atesoran y atestiguan en sus anillos las décadas en las que han vivido tranquilos hasta la llegada del mal llamado progreso. Nadie ha reclamado su preservación ni tampoco ha planificado buscar una solución para poder integrar esos eucaliptos en un bulevar. Hoy es ayer y sí, ya son historia. Ayer domingo, personas se afanaban con una motosierra a cortarlos como leña. Ahora solo quedan vestigios de lo que fueron sus altas ramas y frondosas raíces en busca del agua del marjal.

Fue en septiembre de 2016 cuando el entonces concejal de Territorio, Xavier Ródenas, daba a conocer la firma de un convenio que permitió a miles de personas disfrutar y conocer el Pas de l'Escorredor de Xeresa y su esbelto bosque de eucaliptos con más de medio centenar de años. Ahora, los que lindan a la carretera Nazaret-Oliva están siendo talados y destruidos.





La prioridad es el bulevar de la playa de Gandia que, por el trazado de la Nazaret-Oliva, atraviesa desde la rotonda de la plaza del Castell hasta la de la Ribera Baixa, lo que ha motivado que parte del paisaje de la playa de Gandia de los 60 desaparezca. Y lo hace en silencio, con el único ruido de las motosierras y la especie humana.

Se trata de frondosos árboles de eucaliptos que han ayudado a la micorreserva de la fauna y la flora del Marjal de Borrons que linda con ellos. Estos casi centenarios árboles han dado frondosidad a la zona y se han beneficiado de las aguas naturales que surgen del marjal de ahí su espectacular altura y follaje. Ahora, esta misma semana, con el inicio de las obras del Bulevar de la playa de Gandia han sido talados en el más absoluto abandono.

Ahí están los troncos cuya base el ser humano no puede ni abrazar y que atesoran y atestiguan en sus anillos las décadas en las que han vivido tranquilos hasta la llegada del mal llamado progreso. Nadie ha reclamado su preservación ni tampoco ha planificado que, a lo mejor, el bulevar no era necesario que llegara a la última rotonda quedándose en la del antiguo Gamba. U otros, defensores de la ecología, haber presentado alternativas para salvar esta línea de gruesos y casi centenarios eucaliptos que, callados han sido testigos de cómo ha evolucionado el marjal, la playa, el ladrillo y ahora el asfalto.

Mientras se lucha por preservar la reserva de samarucs que hay en la zona o la ''creixenassa''; o los nenúfares; la ''corda'' esa especie de musgo tan peculiar y característica de la zona; el lugar de anidación del ''coll-verd'', la garza imperial, las grullas migratorias, la garza real, el ''camallarga'', el águile pescadora o el milano real,... ahora ya no importan los eucaliptos porque por ahí pasará una carretera, un paseo y una iluminación que, curiosamente, ahora de la noche a la mañana ya no molesta a toda esta fauna y flora de quienes durante años han sido testigos de la evolución y el abandono de la zona pero también de la recuperación. Ahora, ven cómo se pierde una gran hilera de extraordinarios eucaliptos que ni importa ni duele a nadie. Bienvenido sea el progreso cuando nadie ha sido capaz de buscar una solución para poder integrar esos eucaliptos en un bulevar. Hoy es ayer y sí, ya son historia. Ayer domingo, personas se afanaban con una motosierra a cortarlos como leña. Ahora solo quedan vestigios de lo que fueron sus altas ramas y frondosas raíces en busca del agua del marjal.

Muerto el eucalipto viva el progreso.

Bienvenido al espectacular bulevar de los Eucaliptos.

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