Condenan a un maltratador por estar con su víctima en Miramar

Condenan a un maltratador por estar con su víctima en Miramar

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El condenado ha pretendido demostrar que no tiene la culpa dado que es la mujer quien contactó con él; quien acudió en taxi hasta Miramar y sin dinero, teniendo que pagar él la carrera e intentando que ella se marchara del lugar. El fallo judicial deja claro que ''con independencia de quién fuera la iniciativa del encuentro, lo relevante es que el acusado no tuvo inconveniente de estar con la persona a la que no se podía acercar''.

En octubre de 2017 el ahora condenado, aceptó la pena de cuatro meses de prisión que le impuso el Juzgado de Violencia contra la Mujer Nº 1 de Gandia por maltratar a su compañera y que fue suspendida por plazo de dos años; posteriormente fue condenado por un quebrantamiento de condena por el mismo juzgado de la Mujer de Gandia a 50 días de trabajos en beneficio de la comunidad y una orden de alejamiento de la víctima de 300 metros durante un año y cuatro meses.

Un policía franco de servicio vio a un hombre y a una mujer discutir sobre las doce y media de la noche en la avenida de las Corts Valencianes de la localidad de Miramar. El agente se acercó e identificó al agresor que estaba zarandeando a la mujer y tras llamar a un compañero el ahora condenado se marchó del lugar.

Esta situación fue descubierta y el detenido reconoció que conocía que el plazo de la orden de alejamiento finalizada el 18 de septiembre, es decir, tres meses después de haber sido sorprendido junto a la mujer. Por ello era sabedor de las consecuencias que se derivarían del incumplimiento de la orden judicial.

La defensa del detenido no conforme con la condena del Juzgado de lo Penal Nº 1 de Gandia, había recurrido a la Audiencia de València basándose en un ''error de valoración de la prueba'' y ha intentado defender que su patrocinado no tiene la culpa dado que es la mujer quien contactó con él; quien acudió en taxi hasta Miramar y sin dinero, teniendo que pagar la carrera el detenido e intentando que ella se marchara del lugar.

El Tribunal entiende desde la lógica óptica defensiva estas alegaciones del condenado pero le recuerda que ''aún en el caso de que la mujer tomara la iniciativa'' ello resulta inocuo dado que le obliga la ley y la sentencia judicial al hombre a mantenerse lejos de ella.

Reconocen que el hombre para quebrantar la orden, como requisito subjetivo, debía de concurrir en dolo genérico o en la voluntad de bular o hacer ineficaz la decisión judicial de la orden de alejamiento, pero insisten que la exigencia del cumplimiento de ese alejamiento le corresponde al hombre, de lo contrario ha de saber que está vulnerando una condena. Además para el Tribunal, el acusado era conocedor de los términos de la plena que le obligaba a estar lejos de la mujer y a pesar de ello la quebrantó.

Así las cosas, señalan el fallo judicial ''con independencia de quién fuera la iniciativa del encuentro, lo relevante es que el acusado no tuvo inconveniente de estar con la persona a la que no se podía acercar''.

Por todo ello, el detenido fue condenado por el Juzgado de lo Penal Nº 1 de Gandia como autor de un delito de quebrantamiento de condena, con el agravante de reincidente, a diez meses de cárcel. Recurrió la sentencia por no estar conforme y ahora, la Sección Primera de la Audiencia de València ha desestimado su recurso y ha confirmado de lleno la condena de diez meses de cárcel por quebrantamiento de condena.

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