El edificio de la vergüenza en Gandia: 63 días sin poder salir de casa

El edificio de la vergüenza en Gandia: 63 días sin poder salir de casa

Por
21730

Aquí tienes la triste historia de María. La Generalitat Valenciana lleva meses sin reparar el ascensor y por su enfermedad no puede bajar cinco pisos. Está alquilada, paga IBI, cobra una mísera pensión por su invalidez, y solo mira por la ventana esperando que llegue la noche. El ayuntamiento de Gandia, que no tiene competencias en el ''conflictivo'' edificio de la calle Benicanena, ha señalado a Cope Gandia que están dispuestos a ayudar a esta mujer. Si se incendia el edificio ¿cómo bajo? Tranquilo que a mí me sacarían calcinada antes de que pudieran llegar a mi casa...

María es un nombre ficticio pero su vida, si se le pueda llamar así, es real. Cobra una mísera paga por su invalidez del 65%. Y lleva, si hoy es viernes 10 de enero de 2020, un total de 63 días sin poder salir de su casa en Gandia. Y no puede salir porque el ascensor está roto. Y la vivienda así como el edificio es de Protección Oficial y la titularidad de la Generalitat Valenciana.

Ha llamado múltiples veces a Conselleria. Y ya se sabe lo que ocurre. Sonidos telefónicos, largas y bizantinas discusiones, fechas y promesas, pero así lleva desde hace meses, encerrada en casa. Una casa de las 62 viviendas VPO que la Generalitat construyó al final del paseo de las Germanias, en la calle Benicanena junto a la Fiscalía. Lo curioso también es que no tienen ni administrador ni presidente de escalera. Cosa que la Ley de Propiedad Horizontal lo obliga. Es decir, obligados de por Ley. Pero como las viviendas son de propiedad oficial, es decir, de la Generalitat aquí todos hacen la vista gorda y no pasa nada.

María, a la que Cope Gandia y 7yMedio Noticias han visitado en su morada, apenas tiene fuerzas para seguir batallando contra la administración. Nadie le hace caso. Nadie la escucha. Todos se excusan en la burocracia, tan acertadamente llamada en España ''burro-cracia'' nos recuerda la mujer al tiempo que califica de ''gentola'' a quienes no le dan respuesta o ni tan siquiera la tratan a ella como un ser humano.

Se sienta en casa y mira por el balcón. Es de día y pasa gente. Hay coches y luz, unos van hacia el paseo y otros a juzgados. Hay movimiento y eso le alegra. Pero no es cierto. Ella sabe que no le alegra. Más bien, al contrario; la entristece; la enfurece; porque no puede salir de casa con sus dolencias y un ascensor roto. No puede bajar esos cinco pisos y ser como todos, una vecina normal. Por eso se retrae. Por eso solo pide y quiere que sea de noche. Para solo escuchar silencio. Para ocultar su realidad. Porque es solo suya. A la Generalitat le importa un bledo esta mujer de Gandia. Un bledo o un comino como ha dicho alguien esta semana en el Congreso.




A la soledad de la noche se suma otra de las soledades. La ausencia de televisión. No del aparato sino de la simple conexión, pues en la azotea donde hay depósitos de agua rotos y puertas destrozadas, las antenas aveces están y otras se vuelan o las roban. Así que, de noche y sin poder ver la televisión se retroalimenta su situación de vulnerabilidad. Nos dice que, afortunadamente, ''de la cabeza estoy muy bien. La tengo amueblada, porque esto no hay quien lo aguante''. Solo recibe la caridad en forma de ayuda de algún que otro vecino de la zona que, alguna vez, le compra el pan y le deja la bolsa colgada en la puerta.

Con manos temblorosas y alguna que otra lágrima, María nos tranquiliza advirtiéndonos que ''si se incendia el edificio ¿cómo bajo? Tranquilo que a mí me sacarían calcinada antes de que pudieran llegar a mi casa''. Así lo dice y así lo siente. Y se avergüenza, ya no como mujer sino como ser humano, que hayan tenido que recetarle pañales para no mearse encima si, llegado el caso, tiene una incontinencia y no le da tiempo a subir cinco alturas. Pero a la Generalitat esto le da igual.




Su calvario sigue porque el edificio es conflictivo y nadie toma medidas porque la titularidad es de la Generalitat. Fuentes policiales consultadas por Cope Gandia confirman que se trata ''de un edificio conflictivo, donde hay peleas, agresiones y todo lo que te puedas imaginar''. María tiene una plaza de garaje asignada. La amenazaron y le dejaron una nota. Ahora su cochera la utiliza otra persona.


Alquilada y paga el IBI
Por cierto, María cobra por la invalidez de 390 euros al mes. Está en una vivienda de VPO con un contrato de alquiler a la Entidad de Infraestructuras EIGE de la Generalitat Valenciana y esta empresa le obliga a pagar el IBI, el Impuesto de Bienes Inmuebles por valor de 451,92 euros al Ayuntamiento de Gandia.


Fuentes municipales consultadas por Cope Gandia han señalado que van a mirar el caso de María y a tratar de ayudarla para buscar una solución bien al ascensor bien a su situación para que pueda salir de casa o ser atendida adecuadamente.
AMPLIACIÓN VIERNES 14 HORAS.

Gandia actúa: una polea rota y el foso inundado en el edificio de Benicanena





TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR