Una ''fósfora'' denuncia el peligro de caída de farolas sobre escolares

Una ''fósfora'' denuncia el peligro de caída de farolas sobre escolares

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Las imágenes hablan por sí solas y del peligro que conllevan. La corrosión por los orines pone en serio riesgo las farolas de báculo. ¿Quién sería el responsable de la caída y los daños?

Al margen de polémicas estériles o discusiones bizantinas, el problema es el que es y es mucho más complejo de lo que parece. La farola del alumbrado público, en modelo báculo, fue instalada por el Ayuntamiento de Gandia y por personal autorizado. Cumplía una normativa. El responsable del mobiliario urbano es el propio consistorio municipal. Pero la farola no está tal y como salió de la fundición evidentemente por el paso del tiempo. Sí. Pero el paso del tiempo ¿es achacable a su degradación o han intervenido otros elementos externos y corrosivos como orines y por tanto han acrecentado su deterioro? ¿Hay una revisión mensual o anual de las farolas de las calles? Si cae una farola por el viento ¿de quién es responsabilidad? ¿quién paga los daños causas? Porque si el viento no era fuerte se podría achcar a que la corrosión ha motivado la caída. ¿Y si causa daños personales irreparables, a quién se le imputarían?





En fin... son preguntas que han surgido en Cope Gandia tras remitirnos una ''fósfora'' una queja con imágenes de lo que sucede en el Grau de Gandia y, por extensión seguramente en gran parte de la ciudad de Gandia.


Esta fósfora ha remitido al OpiCope (661279085) la queja con fotografías y preguntas que adjuntamos:


El texto de la ''fósfora'' como se puede ver en la imagen dice: ''Por favor, alguien que me ilustre... de quién es competencia estos temas? Debemos de esperar que se produzcan accidentes? Y entonces buscaremos responsables? '' al tiempo que critica la presencia del responsable del Grau en las fiestas del ''Porrat'' pero que no pasee por las calles del distrito marítimo.




Lo cierto es que un simple paseo por Google Maps y se puede comprobar a simple vista que las farolas de esta calle, la de Llavador, en la parte trasera del colegio Joan  XXIII, se ve que llevan mucho tiempo corroídas por el ácido de los orines. Máxime cuando se trata de una zona donde a dirario miles de escolares pasan por ella, lo que eleva todavía más el peligro que si se tratara de una farola en una campa de aparcamiento.


Lo que pretende esta ''fósfora'' es evitar que haya que lamentar daños que luego no se puedan reparar. Ahí queda pues la queja y esperemos que el Ayuntamiento de Gandia se ponga manos a la obra.

Y otro ejemplo de la misma calle a través de Google Maps




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