Javi Climent: 40 años dedicados a Foment en Gandia de cara al público

Javi Climent: 40 años dedicados a Foment en Gandia de cara al público

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La histórica entidad de Fomento de Agricultura, Industria y Comercio (AIC) de Gandia, fiel reflejo de lo que un día fue la sociedad gandiense, ha reconocido a Javier Climent sus 40 años de dedicación a la entidad haciéndole entrega del Escudo de Oro de Fomento.

Entraba yo por primera vez ''al Foment de Gandia'' en esa especie de puerta giratoria que, antaño, parecía separar dos mundos. Allí estaba Javi. Un joven que había conocido hacía poco a Mila. Se le veía y se le ve risueño, con la frescura de un joven que entraba a trabajar entre aquellas figuras que lo fueron como Joaquín Torres (Chimo) o Jesús Castellá, entre otros muchos vedeles, ordenanzas, asistentes y responsables de las instalaciones a los cuales, cierro los ojos y, recuerdo con total nitidez.

Entrabas y te preguntaba, te atendía como si lo conocieras de toda la vida. Estaba a tu servicio pero sin ser menos ni más que tu. Educado y discreto, te informaba sobre aquella sala de la reunión, o te recordaba que te esperaban en la salita de abajo a la derecha o en la segunda planta.



Era la época de los apellidos ilustres de una Gandia donde sí brillaron sus obras, la Gandia del Sic Luceant Opera Tua; la que despertaba del color gris y viraba al color pero sin estridencias sabiendo guardar composturas, recelos e historia. Una sociedad donde puertas para adentro era una cosa y donde allí, en la enigmática y al tiempo admirada Sociedad de Fomento, se hablaba del futuro de las cosas, las cosas de ahí fuera. Hoy se ha modernizado y es una entidad respetada en la sociedad. Ha costado. Costó mucho, y Javi lo ha vivido en sus propios trajes azules y chapa en la solapa.


Cuando me aburría, me dirigía por el pasillo de la izquierda, subía el escalón de mármol tras abrir la puerta y me plantaba en una estrecha y alargada barra de bar que parecía interminable. Justo allí, en el medio, una puerta se abría o cerraba según se entraba o salía del Salón del Bingo. Aquel juego que dio y mantuvo en vida a Fomento cuando estaba en la UCI. Si seguías al fondo, veías el jardín e incluso podías cenar o realizar cualquier acto en los salones contiguos cuya entrada era por el paseo.

Y allí estaba Javi para atenderte rodeado de aquellos salones decorados con butacas, sillones y paredes acolchadas, de colores rojos y flores recargadas, donde muchos de los asiduos apuraban sus puros agitando lentamente la copa de coñac o leían la prensa en la inmensa y maderera biblioteca.


Me indicaba todo educado y ''cerimoniós'' que: el señor Felipe Gabriel Perles Martí les espera en su despacho. ¿Le acompaño? No gracias. Sé dónde es. Y así poco a poco fui coincidiendo con él, un Javi que yo diría que hasta vinculado con las fallas. Pues fueron miles de horas durante dos décadas las que coincidimos en jurados de cabalgatas. Aquellos jurados que sumaban con calculadora, sacaban la media ponderada y a las 11 de la noche del domingo de cabalgata Javi subía al segundo piso y con solo una mirada sabíamos lo que sucedía. Ese era y ha sido Javi. Un discreto y buen trabajador de Fomento. Jamás reveló ni dijo nada de lo que vio, oyó o contempló en los salones donde ha trabajado estas cuatro décadas en los locales más emblemáticos de la ciudad. Eran las fallas de los secretarios Salvador Boix Pérez, Jesús Garcia Cànoves, o un servidor Miguel Pérez. Incluso hasta su relación con aquella Corte de Honor de 1992 fue toda una sorpresa. Y es que Javi era y es así. Por eso ha hecho de su trabajo la discreción y la disciplina.



Tendría muchas cosas que contar de lo que he vivido entre esas paredes siendo atendido por Javier Climent, y otras porque esos ilustres de la Gandia de los 80 me lo contaron en su día. Así que hoy solo puedo decir... enhorabuena Javi por esos años de dedicación y por habernos dejado compartirlos contigo en cada acto.




Tras aprobarse por unanimidad en la Junta Directiva, el pasado día 11 de febrero los directivos de Fomento de Gandia, reconocieron la trayectoria de Javier Climent, trabajador de la entidad durante 40 años, haciéndole entrega del Escudo de Oro de Fomento. La entrega se llevó a cabo durante el transcurso de una cena a la que el homenajeado asistió como invitado de honor, junto a los miembros de la directiva presidida por Joaquín Bernabeu Valls quien procedió a hacerle entrega del escudo de oro y de un detalle. Enhorabuena Javi.


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